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Los westerns más bizarros del cine

por en 10 abril 2020
 

ESTE REPORTAJE FUE PUBLICADO ORIGINALMENTE EL 29 DE SEPTIEMBRE DE 2016 EN WWW.ESLANG.ES

‘Los 7 Magníficos’ de Antoine Fuqua han conquistado la taquilla española, demostrando una vez más que el western nunca pasa de moda. Tratándose de uno de los géneros fílmicos más prolíficos y asentados, dentro del mismo hemos visto absolutamente de todo. Desde las vergonzantes arañas robóticas gigantes de “Wild Wild West”, pasando por los “¿Te das cuen?” de Chiquito de la Calzada en “Aquí llega Condemor” o las naves espaciales de “Cowboys and Aliens”, en el Salvaje Oeste cinematográfico han tenido lugar historias tan descabelladas y “bizarras” -entendiendo “bizarro” como estrambótico o delirante, aunque aún la RAE no lo haya aceptado-, que harían que cualquier amante de la historia se colgase de una soga en la plaza del pueblo.

De la mano del equipo de la web de ¿humor? Cinecutre.com, vamos a rescatar algunos de los westerns más demenciales e imposibles que se han rodado a lo largo de la historia del cine, en un viaje en clave cómica para completistas y amantes del séptimo arte que no le tengan miedo a nada.

1. THE TERROR OF TINY TOWN (1938)

¿Dónde están los límites del humor? Esta pregunta, que tanto nos trae de cabeza en los últimos tiempos, no parecía atormentar en exceso a las creativos hollywoodienses a finales de los años 30, cuando Columbia Pictures decidió estrenar está sátira del Salvaje Oeste protagonizada exclusivamente por… enanos.

Nos encontramos ante el primer y único western liliputiense, donde todos los chistes giran en torno, como es de esperar, al tamaño de los actores. Así, los cowboys emplean ponis, entran en el saloon pasando por el hueco de debajo de la puerta o beben cerveza en vasos donde les cabe perfectamente la cabeza, por lo que se podrían ahogar en ellos.

En Youtube podéis disfrutar de esta insólita película: https://www.youtube.com/watch?v=Pehsws6QYEo

Por cierto que los mismos enanos, todos ellos representados por el empresario Jed Buell, interpretarían al año siguiente a los célebres munchkins de El Mago de Oz.

2. EL DESFILADERO DE LA MUERTE (1959)

Para un desconocedor de las tradiciones vascas, esta película no tendría nada de particular. Para el resto… pues estamos ante un auténtico despiporre. Se trata de un filme estadounidense que nos narra la vida de una colonia vasca asentada en el Salvaje Oeste, concretamente en Missouri. Allí, los vascos deberán sobrebvivir a las acometidas de los indios, defendiéndose con sus cesta puntas -sí, las emplean a modo de arma- o gritando irrintzis para asustarlos.

Lo mejor es que veáis un ejemplo:

Según este filme, los vascos son capaces de comunicarse entre ellos mediante irrintzis, -el grito de guerra vasco ¿?-, los cuales contienen oraciones complejas. Pero ahí no acaba la cosa, porque también taconean a ritmo de flamenco e incluso son capaces de pegar saltos de varios metros de altura -¡aivalaostia!-, gracias a camas elásticas escondidas estratégicamente fuera de plano.

3. JOE COLA LOCA (1964)

La Unión Soviética también filmó sus propios westerns, casi todos ellos en clave de sátira y con explícitas críticas al capitalismo, como el delirante filme que nos ocupa, el cual ganó ni más ni menos que la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián de 1964.

En Joe Cola-Loca, película checa bastante apreciada en Argentina, el protagonista es un pistolero que promueve los beneficios de la Cola-Loca, un néctar extraordinario que, según él, le otorga una puntería sobrehumana, como demuestra en varias ocasiones. Lo que ocurre en realidad es que los demás no aciertan ni una, porque van borrachos de tanto whiskey y lo que pretende este pistolero es forrarse, promoviendo la susodicha bebida. ¡Malditos capitalistas!

4. BILLY EL NIÑO CONTRA DRACULA (1966)

Llega el momento de mezclar conceptos. “Brácula” de Chiquito de la Calzada no fue la primera película que se atrevió a unir los vampiros con el Salvaje Oeste. Mucho antes se rodó “Billy El Niño contra Dracula” -recientemente remasterizada por Lionsgate-, cuyo título deja bastante claro el argumento. Y es que, si el western triunfaba en la taquilla y las películas de vampiros también, ¿por qué no unir ambos subgéneros?

Pero la jugada no salió precisamente redonda, más bien con más picos que un dodecaedro, ya que se trata de una auténtica porquería, con John Carradine interpretando al célebre conde, al que nunca se cita por su nombre debido a problemas de derechos -algo que no impidió que el apelativo Dracula sí aparezca en el título del filme; algo incomprensible-.

No obstante, “Billy The Kid Vs Dracula” debió hacer cierto dinero en autocines y salas de mala muerte, porque sus responsables se atrevieron a estrenar el mismo año “Jesse James contra la hija de Frankenstein”, de nuevo juntando a otro forajido con otro mito del terror. Y otra vez los resultados fueron cochambrosos, con un Frankenstein que parece que lleva una empanada gallega en la cabeza.

5. LONESOME COWBOYS (1968)

Y de la mezcla de conceptos, pasamos a la mezcla de sustancias alucinógenas. Así es como el artista Andy Warhol y su habitual colaborador Paul Morrisey debieron parir la inclasificable y soporífera “Lonesome Cowboys”.

Brokeback Mountain no inventó nada. Estamos ante una suerte de parodia del Salvaje Oeste, un filme decididamente provocador donde la mitad del reparto, sheriff incluido, es abiertamente homosexual y las violaciones e ingestas masivas de drogas se suceden a lo largo de toda la incompresible trama. Una cinta admirada por unos y odiada por bastantes, muchos de los cuales la consideran como el peor western de todos los tiempos.

6. EL VALLE DE GWANGI (1969)

Una cinta que se atreve a combinar cowboys y dinosaurios no podía faltar en esta lista. Altamente disfrutable gracias a los efectos especiales por stop motion del genial Ray Harryhausen, “El Valle de Gwangi” es una película única en su género.

Con claras reminiscencias a un clásico del cine como “King Kong”, narra el hallazgo, a finales del siglo XIX, de un valle en Estados Unidos donde habitan dinosaurios. No faltará quien quiera hacer negocio a costa del descubrimiento, con funestas consecuencias…

7. LOS TRES SUPERHOMBRES EN EL OESTE (1973)

Una completa bufonada perteneciente a una prolífica saga de películas italianas protagonizada por tres superhéroes saltimbanquis. El trailer, que podéis ver a continuación, nos avanza que es tan emocionante y divertida como clavarse chinchetas en el escroto. Ojo a la banda sonora, en especial al tema moñas de corte rockero:

Cuenta con la presencia de actores españoles de la talla de Agata Lys o Victor Israel y hasta un imitador de Bud Spencer. Y como en todas las entregas de esta serie, también hay multitud de camas elásticas escondidas fuera de plano, para que los tres protagonistas puedan llevar a cabo sus constantes acrobacias.

8. D’ WILD WILD WENG (1982)

Los enanos y el Salvaje Oeste vuelven a darse la “manita”. Casi 50 años después de que Columbia Pictures se ¿pitorreara? De la gente pequeña, llegaron los filipinos con este vehículo para el total lucimiento de Weng Weng, el actor protagonista más pequeño de todos los tiempos y también conocido como “Brucelinito”, debido a la célebre película de mismo nombre.

Otra vez encontramos multitud de chistes a costa de la estatura del actor principal, quien masacra mexicanos, samurais, indios pigmeos -sí, aquí los indios también son enanos- y ninjas por igual, en un delirio que sólo podía proceder de Filipinas y cuyo exagerado y apoteósico clímax final -con Weng Weng sosteniendo una ametralladora gatling más grande que él- podéis disfrutar en el siguiente vídeo:

EL VÍDEO NO ESTÁ DISPONIBLE

9. JOHN LIU EN MÉXICO (1982)

Las películas españolas de artes marciales se pueden contar con los dedos de una mano pero… ¡qué películas, por dios! Como “John Liu en México” un absoluto despropósito de principio a fin, donde, el artista marcial y proxeneta John Liu -quien pasó un tiempo enchironado en la cárcel de Zaragoza por trata de blancas- se gasta las vueltas del plan rodando un filme de artes marciales ambientado en el Salvaje Oeste.

Liu, que también es director y guionista, se toma algunas licencias geográficas. Por ejemplo, a pesar de que la trama se sitúa en México, el actor/director no tiene reparos en mostrar constantes y primeros planos del Teide, y es que la película se filmó en Tenerife, algo que no se molesta en esconderlo lo más mínimo. Igualmente descubrimos que a comienzos del XIX los cowboys mexicanos no montaban en caballo, sino en camello, ya sabéis, un animal muy típico del país americano, sobre todo en Ciudad Juarez.

El actor se tomó su papel protagonista muy en serio, regalándonos interpretaciones tan sentidas como las del vídeo que insertamos a continuación. Con tanto aspaviento no sabemos si es que tiene el síndrome de Tourette o está haciendo de la niña del Exorcista…

10. LA FUERZA DEL COMANDO ROSA (1982)

Y para terminar, una película grandiosa. El loco loco cine taiwanés nos regaló en los 80 “La fuerza del Comando Rosa”, una ensalada de géneros cinematográficos donde, entre todos ellos, destaca por supuesto el western.

A ritmo de música de Ennio Morricone -robada, obviamente- asistimos a peleas con ninjas, zombis, persecuciones en moto, referencias a James Bond e incluso ataques por parte de ¡nazis chinos!, en lo que se trata de un claro mensaje político por parte del país vecino de China.

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