CRITICAS
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Cats (2019)

por en 21 abril 2020
FICHA TÉCNICA
 
 

Lo prometí en el último podcast y lo prometido es deuda. Además, era una asignatura obligatoria. Abrir una nueva versión de CINECUTRE.COM y no comentar inmediatamente “Cats”, sería una ofensa a nuestra audiencia. Y es que estamos ante la película cutre más importante de los últimos tiempos, un anticlásico instantáneo del que se seguirá hablando durante décadas, si atendemos a todas las barbaridades que se han escrito y dicho sobre ella. Pero, ¿realmente es para tanto? Bien, antes de meternos en harina, o mejor dicho, en el arenero y revolcarnos entre las heces y los orines, pongámonos en situación.

HOLLYWOOD, COMPÓRTESE, POR FAVOR…

¿Quién narices quería una película de ‘CATS’, por muy conocida que sea su música? Bueno, su música no, sólo una puta canción, que encima la mayoría de la gente piensa que es original de Barbra Streisand…

Hablamos de un musical hortera y caduco, totalmente pasado de moda y estúpido, que sí, que ha sido de lo más exitoso de la historia de Broadway, pero la última vez que se reestrenó en 2016 fue un fracaso estrepitoso. Por no hablar de su estructura absolutamente anticinematográfica, de la que hablaremos luego y que explica por qué nadie en su sano juicio se ha atrevido a llevar esto al cine durante tantos años de éxito.

Entonces, ¿esto a qué puñetas viene? ¿Un film de “Cats” en pleno 2019? ¿En serio? ¿A alguien le importa o emociona? ¡Qué más da! Si tiene (o tuvo) una mínima base de fans, hay que adaptarlo salga lo que salga; es la máxima del Hollywood actual, una industria cinematográfica falta de ideas, desesperada y obsesionada con fagocitar absolutamente todo, para después vomitarlo en tu puta cara.

Entonces llegó el primer trailer y las dudas sobre el proyecto quedaron disipadas: habemus MOJÓN. El citado tráiler fue una auténtica charcutería de memes, con todos esos actores famosos haciendo el ridículo y medio Internet estupefacta o descuajeringada de la risa. No era para menos, vamos a recordarlo:

Con semejante avance, la película ya estaba herida de muerte antes de estrenarse. Era la crónica de un desastre anunciado e inevitable. Sin embargo, y a pesar de lo obvio, merecía el beneficio de la duda. Nadie la había visto y lo justo era esperar al estreno. O a un milagro, mejor dicho. El estreno llegó y resulta que no era un mojón. Era, EL MOJÓN. Vamos a recordar algunas de las críticas que recibió la película en Estados Unidos:

“Se podría escribir una tesis doctoral sobre cómo este fracaso ha salido a la luz”. NEW YORK TIMES

No parecen ni humanos ni gatos, sino mutantes de laboratorio pasados por un filtro de Snapchat. Tu cerebro no lo entenderá. Es molesta de principio a fin“. EMPIRE

Volví a casa después de ver ‘Cats’ y no pude mirar a mi gato a la cara durante una o dos horas“. LOS ANGELES TIMES

Lo peor que le ha pasado a los gatos desde los perros“. COMIC BEAT

Como si de una película de Uwe Boll se tratara, aquello se convirtió en una competición por ver quién soltaba el comentario más hiriente. Y claro, en una mente atrofiada como la mía, en lugar de disuadirme, estas críticas incrementaban mi interés por la película. Y más aún después de saber que el director, Tom Hooper, estuvo 36 horas seguidas terminando de montar el filme para llegar a tiempo al día del estreno, como él mismo confiesa en este clip, donde admite que ni siquiera había podido ver el montaje final:

36 horas seguidas, ahí, al más puro estilo español, apurando hasta el último minuto. Es como el típico trabajo de clase que lo has hecho fatal y sabes que te van a catear, pero te pasas la noche anterior tratando de arreglarlo en vano. No dejo de imaginar la angustia del director, sabedor de que se lo iban a comer vivo, intentando desesperadamente salvar un desastre del que no se iba a librar…

Tampoco me olvido del famoso “parche”. En un hecho sin precedentes en la historia del cine, la distribuidora UNIVERSAL, a causa de las despiadadas críticas, hizo llegar a los cines una nueva versión con efectos especiales mejorados y un montaje distinto, SÓLO UNA SEMANA DESPUÉS DEL ESTRENO. Como si fuera la actualización de un videojuego…

“Oigan, ¿son los del cine? Aquí tienen la película de verdad, la otra la pueden tirar”

Es decir, ¿los cines estaban proyectando una versión sin terminar? SÍ. Y el cachondeo aumenta cuando te enteras de que varios de los actores que salen en la película no quisieron verla, como es el caso del cómico James Corden, que durante la promoción del filme admitió no haberla visionado, porque había escuchado que era terrible.

BOCHORNO Y FASCINACIÓN… DURANTE 20 MINUTOS 

Ante semejante panorama, con Twitter incendiado y algunos de los comentarios más sangrantes que he leído jamás hacia una película… ¿cómo iba a resistirme?

Así pues, como buen profesional del “cine cutre”, me sacrifiqué por el bien común. En concreto, el pasado 28 de diciembre -no teníamos web, por eso el texto llega ¡ahora!-, le gasté una inocentada a mi familia y me llevé a mi madre y a mi señora engañadas a ver ‘Cats’, deseoso de comprobar sus reacciones in situ… Lo que sucedió a continuación te “CHORPRENDERÁ”.

Quiero dejar claro que amo a mi familia. Pero durante 2 horas, de las que me arrepiento enormemente, me convertí en el peor hijo/novio del mundo. Si mi progenitora aún no me ha desheredado, habrá sido por lástima. A los diez minutos, y después de soltar “pero a quién se le ocurre una peli de esto”, mi señora madre, toda una fuente de sabiduría, espetó la mejor crítica que se le ha hecho a este filme, en forma de sonoros ronquidos.

‘Cats’ es todo de lo que dicen de ella y más. Pero es importante aclarar una cosa: a pesar de todo lo expuesto, no merece la pena verla entera. La mezcla de bochorno y fascinación que provoca la película, desaparece a los 20 minutos, cuando la gracia inicial ya ha terminado y entonces lo único que quieres hacer es cortarte las venas, concretamente la yugular y la carótida, ante la interminable sucesión de insoportables números musicales, que nunca se acaban y que no llevan a ningún sitio.

“Al menos pude llevar este abrigo de visón durante las dos semanas, oish”

Yo no he visto el musical de teatro, pero da exactamente igual, nada puede justificar este despropósito; esto no funciona como película de ninguna de las maneras. No hay hilo argumental, en vez de hilo, hay un ovillo totalmente enmarañado que los gatos se van pasando los unos a los otros, sin que la trama avance lo más mínimo.

Pasados 60 minutos de película, os juro que la trama sigue introduciendo nuevos personajes hasta llegar a los créditos finales. Cada vez que aparece un nuevo gato, suplicas clemencia, porque sabes que viene otro deslucido número musical, con cuatro mataos pegando saltos en mallas peludas y haciendo el ridículo. Así ad infinitum, sin que ocurra absolutamente nada en sus ¿7 horas? de metraje.

ABUSANDO DEL ORDENADOR HASTA LA NAÚSEA

Como buen musical, aquí cantan hasta las cucarachas (tal cual), pero sin duda el que más canta es el ordenador, que canta La Traviata y 4 óperas de Pucini.

Juro que si se hubieran comprado unas caretas de gato en la tienda de caramelos del barrio y se hubieran puesto unos pijamas del Primark, el resultado habría sido más convincente o, como mínimo, igual de ridículo. ¿Qué es esto por Dios? ¿Por qué decidieron usar el ordenador de una manera tan obscena para un resultado tan patético? ¿Cobran comisión por usar el ordenador hasta para ir a cagar?

Tom Hooper: “Tú, el de la derecha, frunce un poco el ceño, no vayan a salirse los ojos de tu cara”

Además, algunos de los gatos están bastante peor hechos que otros, como si se hubieran escapado de otra película o los hubiera diseñado el becario de intercambio mientras sujetaba un cubata con la otra mano. Por no hablar de la protagonista, cuya cara parece flotar sobre su propia cara, en un hecho realmente inquietante y perturbador, que ni siquiera Cronenberg habría podido imaginar en la peor de sus pesadillas. Como un ‘deep fake’ donde a una persona le ponen la cara de otra.

Becario trabajando 36 horas antes de la premiere

Para la historia negra de Hollywood quedan momentos como Rebel Wilson o la pobre señora Judi Dench abriéndose de piernas frente a la cámara, Ian Mckellen bebiendo leche a lametones o Jennifer Hudson con los mocos colgando mientras canta, en un mamotreto que ha costado 100 millones de dólares.

“¡Me paso los 100 millones por el poto…!”

100 millones que lucen como 4 pesetas; con unos escenarios que parecen el salón de mi casa iluminado con tres luces de puticlub; mención especial para ese Trafalgar Square más falso que el chroma de un Youtuber pasado por 8 filtros de Instagram.

El hastío y la mala leche que provoca la película son tales, que dan ganas de llegar a casa y ahogar a tu gato en un barreño. De hecho, la película parece ser consciente de esa posibillidad y, por ello, destina su último y pasmoso número musical a pedirte que, por favor, respetes a los gatos y los cuides. Vamos, que ellos no tienen la culpa de que la película sea una mierda infecciosa y que por favor no los mates. Una moraleja final explícita y sin vaselina.

Durante unos segundos, sientes que los autores se redimen un poquito con este penoso alegato digno del peor anuncio de “Él nunca lo haría”, hasta que vuelves a ver ese Trafalgar Square digital y sobreiluminado y a Judi Dench lamiéndose las manos y te das cuenta de que no hay redención posible para los implicados en esta cochambre. Sólo eterna y dolorosa humillación.

Tom Hooper: “Confiad en mí, soy clavadito a James Cameron, ¿qué puede salir mal?”

A estas alturas del texto, me divierte imaginar cómo lo hizo el director para engañar a todos los actores implicados, que, si no lo han hecho hecho, deberían despedir a sus agentes. Despedirles por un barranco. ¿Acaso Universal necesitaba blanquear 100 millones de dólares y esto fue lo mejor que se les ocurrió? Creo que después de esta película, al director Tom Hooper le espera un gran futuro… un gran futuro dirigiendo anuncios de whiskas, porque otra cosa…

“Soy Sir Ian Mckellen, nada menos que Gandalf, Magneto y… y… el hombre gato de Las Barranquillas”

Sinceramente, me cuesta creer que, con los años, esta agotadora película vaya a convertirse en carne de sesiones golfas, como muchos vaticinan. No lo veo. No merece la pena ni como experiencia. No esperéis verla en una futura CUTRECon. Yo NUNCA LO HARÍA.

Año 2043: CUTRECON 32: ¡Pasean y vean! ¡’Cats’, la cinta de culto de los años 10, en Palacio de la Prensa! ¡Con Cacaman en taca taca bailando en los números musicales!

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Nota del Crítico
Crítica


comentarios
 
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  • Avatar
    Omar
    23 abril 2020 a 21:35

    Es genial verlos de vuelta. ¿Resubiran todas las criticas que habían hecho? Le tenia ganas a esta peli porque vi el musical y me pareció bueno pero después de tantas malas criticas se me quitaron las ganas y después de leer tu critica, todavía menos. Saludos.

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    • Juan Pérez
      Juan Pérez
      24 abril 2020 a 08:35

      Estamos poco a poco subiendo todo el contenido clásico. Todo lo que podamos recuperar se subirá a la web.

      Responder

  • Avatar
    Gizmo
    11 mayo 2020 a 18:56

    Muchas gracias por volver a subir las críticas antiguas y algunas nuevas, las echaba de menos, recuerdo que me las leí todas hace años y me descojonaba de lo lindo.

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