CRITICAS
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Fun In Balloon Land (1965)

por en 16 julio 2021
FICHA TÉCNICA
 
TÍTULO ORIGINAL:

Fun In Balloon Land

PAÍS:

Estados Unidos

DURACIÓN:

53'

 

Una de las primeras cosas que te enseñan cuando estudias para crítico (porque sí, aunque parezca mentira, lo he estudiado), es que nunca hables de manera personal. Es decir, no puedes decir “me quedé con muy mal sabor de boca tras ver la peli”, sino más bien “El filme (porque filme deja entrever que sabes de lo que hablas) ofrece una experiencia audiovisual muy difícil de digerir”.

Vale, pues eso me lo paso por el forro. ¿Por qué? Porque:

a) Presupone que lo que dices es un hecho objetivo, lo cual me parece de lo más arrogante, y

b) Porque obvia el hecho que las vivencias personales de cada uno pueden afectar su análisis de lo que ve.

¿Por qué resalto esto? Bueno, pues porque estamos donde estamos. Los que leemos esta página, y asistimos a sus funciones, sabemos que lo que vemos es porquería. Pero, por algo que nos debieron de hacer de pequeños, lo disfrutamos igualmente. No hay mucha gente capaz de hacer lo que hacemos. Y lo que hacéis. Es comparable a una cosa que nunca he entendido, pero que hacemos casi todos. Alguien abre un bote, lo huele, y dice “¡hostia, qué asco! A ver, huele”. Y tú hueles, como un gilipollas, y dices “¡hostia, qué asco!” ¿Qué esperabas, imbécil?

Yo siempre he estado muy orgulloso de ser de los pocos que, cuando me dicen de oler, digo que lo huela su padre, pero mi punto imbécil también tengo que tener.

Porque estoy a punto de ver “Fun in Balloonland” por cuarta vez.

“Fun in Balloonland” es mala. Objetivamente mala. Mala de morirse. No mala de “la vemos en Cutrecon y nos echamos unas risas de lo mala que es”. Mala de “me río cinco minutos hasta que la puta peli se apodera de mi alma y quiero matar a alguien”.

La primera vez que la vi fue cuando me enteré de la existencia de semejante bodrio y sabía que tenía que vivirla. Cosa de la cual me arrepentí bien pronto.

La segunda vez fue lo del bote maloliente: le dije a Oso “tío, tenemos que ver esta mierda de peli”. La pusimos, nos echamos unas risas, nos perturbamos, y Oso dijo “en la vida va esto a Cutrecon” (parafraseando).

La tercera vez fue ya un poco como lo del vídeo de “The Ring”. La película me daba pesadillas, y eso me dio la idea de hacer una crítica de la misma para el podcast de Cinecutre. Pensé “si lo reparto entre la peña, el efecto será diluido”.

Eso fue un enorme error de juicio, el cual lleva a mi cuarto visionado.

¿Por qué?

Porque, como ya sabréis los que seguís el podcast, desde el dichoso día que critiqué esta peli, cada vez que voy al podcast, en el chat están en plan, “¡Vaya! ¡A ver qué cinta pedófila nos trae esta vez McGinty!”

NOTA: NO ME MOLA LA PEDOFILIA.

NO ME REPRESENTAN

Que sí, la peli parece claramente hecha por la pareja pedófila de ese gran thriller “La Prueba del Crimen” (que sí recomiendo). ¡Pero yo no la disfruto! Y mira que os he traído bazofia buena, muy buena. Hasta he empezado los “Pitch y Pichá” en esta misma página. Pero nooooo… siempre seré el que se toca las partes mientas ve la peli dudosa de niños.

Así que ahora, POR VOSOTROS, volveré a sufrir, sí, sufrir, este engendro del infierno de los 52 minutos más largos de la historia. Y voy a dejar constancia de mi deterioro psíquico-emocional mientras la veo. Y algún cabrón cínico dirá, “claro, cualquier excusa para verla de nuevo. Será pervertido”.

Que os den.

Esto es crítica comprometida, y no la memez de ir de objetivo.

Preámbulo: “Fun in Balloonland” es una peli ESTRENADA EN CINES en 1965. Fue producida para darle bombo a una empresa, se cree que de Filadelfia, llamada “Giant Balloon Parades, Inc.” O sea, es como esa telepromoción que te cuelan en la tele, solo que la gente pagó por verla. Supongo que no mucha, ya que no figuran actores en su ficha en IMDb (se supone que está dirigida y escrita por Joseph M. Sonneborn Jr, aunque eso no está confirmado, y yo sospecho que esto no lo ha escrito ni dirigido nadie), y la empresa ya no existe (jamás te lo perdonaré, Manuela Carmena).

Con lo que están de moda ahora los globos

Vamos allá. Odio mi vida:

0:00 – Empieza la película con el sonido de un órgano de iglesia mal tocado, mientras un señor que no vemos, al que me imagino con pinta del Coronel del KFC en gayumbos enormes y manchados, canta a destiempo con unos niños que desafinan, que “lo estamos pasando bien en Balloonland”, es decir, La Tierra de los Globos. Yo no me lo estoy pasando bien.

La primera vez que la vi no me lo estaba pasando bien nada más empezar y, ahora que la veo por cuarta vez, menos todavía. Mientras tanto, llega un montaje de escenas que veremos a continuación. Esto me hace pensar en una de las cosas que más odio de la tele actual, cuando, antes de pasar a publi, te enseñan lo que viene después de la publi (y claro, al volver de la publi te recuerdan lo que has visto). De pequeño me caí por unas escaleras, reboté de cabeza, y aterricé, también de cabeza, sobre una cosa de metal que se me clavó. Aún tengo la cicatriz. Pero, aún así, sé lo que estoy viendo, desgraciados.


Al volver de publi, un pavo con problemas de tiroides. No toquen ese mando.

0:25 – El Coronel y su pandilla me cantan que tengo suerte. Prepotentes.

1:25 – Colonel and the Funky Bunch resaltan, al final de la canción, que se trata de “Balloonland, U.S.A.”, mientras un globo baja para comérselo a una globa. No vayamos a pensar que estas atrocidades ocurren en “Balloonland, Te. Ru. El”.

2:05 – Alguien con narcolepsia golpea un xilófono, mientras una tía que hace de una especie de Mary Poppins, con un gorro que parece un cono para perros, mira a un lado, hasta que ve la señal del director (y nosotros vemos la sombra de su indicación), y empieza a leer de un libro de cuentos a un niño que está sobre su regazo.

QUE, OJO, YA ESTÁ DORMIDO.

¿Para qué coño le lee a un niño que ya está dormido?

En la esquina del cuarto (claramente un hangar), hay un libro enorme de cuentos, del tamaño de un armario. Pero sospecho que la tía está leyendo una carpeta con los precios de los globos. Mientras tanto, el niño, que se hace el dormido (porque esto es FICCIÓN, chiquetes), agita un globito de color naranja que tiene en la mano de manera espasmódica. ¿’El Padrino’ y ‘Reservoir Dogs’ bebieron de esta fuente para usar el naranja como símbolo de peligro? ¿El niño nos está pidiendo socorro? ¿O simplemente no sabe ni hacerse el dormido?

2:35 – El cuento que lee la Mary es tan coñazo que se queda dormida, pero así, de golpe, como si sus páginas llevaran una muestra de estas de perfumes que vienen en las revistas. Pero de burundanga. Acto seguido, el niño se despierta como si nada, suelta el globo, y se coloca quieto de pie en el centro del libro gigante. Muy Blair Witch todo.

3:10 – El niño aparece en “Balloonland” (claramente la otra esquina del hangar), todo vestidito y repeinado, como si fuera domingo, y le habla a un globo gigante que parece un bufón de palacio. Lo típico, vamos. Una voz afeminada detrás de la cámara hace del globo, que no se mueve ni nada, pero el niño hace muy bien en entender que está hablando con el globo, y no con el que está detrás de la cámara. Lo que no hace bien es hablar como un ser humano: “Oh, entré aquí sin más…” (pausa de cinco minutos) “todosparecenestardormidos¿yESo?”

3:48 – El bufón resulta no ser bufón, sino un príncipe que viene a despertar a una bella princesa que se ha quedado dormida por un hechizo (#metoo) y, pues, me he equivocado. El niño ya le está hablando al de detrás de la cámara directamente. También es verdad que se ven sombras de gente paseándose, así que es perdonable.

4:09 – El niño va para sentarse, pero se ve que se ha precipitado, y el príncipe le suelta la última frase con un tono de “QUE NO HE TERMINADO, ESTÚPIDO”. Termina su frase mientras el niño mira a cualquier cosa menos al príncipe, estupefacto, y finalmente se sienta, cosa que hace con cara de “¿era ahora, no?”. Sí, ahora era, niño lerdo.

5:05 – Han entrado tres tías vestidas con tutús, haciendo un baile mal sincronizado. Nuestro héroe está sentado entre otros niños, que están dormidos (sí, a mí también me parece sospechoso). Llevamos casi un minuto de esto, y el niño claramente cree que es un coñazo. Ha pasado de estar sentado con las piernas estiradas, a tenerlas cruzadas, a apoyar sus manos sobre sus puños, en plan “que acabe esto ya”. Le comprendo perfectamente.

5:45 – Ha entrado la bailarina principal mientras las teloneras se sientan. El niño que está “dormido” a la derecha del prota ha empezado a tamborear los pies al son de la música, mientras que el prota pasa del baile y se inclina para mirar debajo de un globo. Seguro que el director está pensando que se ha equivocado en el casting.

5:58 – El prota se gira, asustado, y pone cara de recibir bronca del director por no centrarse. Hace un amago de salir corriendo, pero no llega a ponerse de pie. Habrán raptado a sus padres o algo. Intenta tumbarse, me imagino que para ver si todavía está a tiempo para cambiar su papel por el del dormido marchoso, pero no cuela. El baile llega a su fin, y parece haber roto el hechizo, ya que cortamos al sexo oral hinchable de antes.

7:24 – Ahora llega lo realmente perturbador de la peli: sin ton ni son, el niño está “bajo el agua” (en el hangar, vamos), pero ahora va con un “bañador” sin más, aunque parece que le han envuelto con un papel Albal dorado. Le recibe un rey (no globo) que le pregunta “¿qué puedo hacer para que lo pases bien?”

Pues no sé… ¿pagarme un Uber?

El niño coge de la mano al rey y le dice “llévame al pulpo”. Se ve que no es novato en esto.

7:59 – El niño ha ido directamente a por un tentáculo del pulpo (que tiene sentada encima a dos tías vestidas de sirena), lo estruja, y el pulpo le dice “suéltame o te reviento”. Acto seguido se oye al director diciendo “vale, cortemos”. Creo que el pulpo lo interpreta Christian Bale. Todo el mundo pasa del dire, o no saben qué es eso de cortar, y el niño se le pone chulo a Baletopus, pero se atraganta mientras le vacila. Vamos, que se ha acojonao. Normal. Es tan verosímil todo…

8:27 – Tras decirle al niño que le lleva a ver las sirenas mientras le lleva en dirección contraria, el rey rectifica, lo cual casi hace que el niño se fostie con el suelo tropezando con un tentáculo, y una de las sirenas, que se parece demasiado a Lucía Etxebarría, le obliga al niño a besarles la mano a ambas. Yo sé que esto no va a más, y aún así me da repelus.

9:10 – El rey presenta al niño a ESTO CON PATAS. Que con esa boca y su balanceo atrás-alante, claramente ha nacido para comer falos de tres en tres.


Pero ojo, no juzgo. Todo son gustos.

10:30 – Ahora el niño está en una granja, vestido de paleto. La voz detrás de la cámara, que ya ni es globo ni nada, le pregunta al niño si sabe ordeñar vacas. Me hace pensar en lo de “Aterriza Como Puedas”: “¿Te gustan las películas de gladiadores?”

Ojalá estuviese viendo “Aterriza Como Puedas” ahora mismo, joder.

10:40 – Se ha acercado una niña pequeña al prota y le pregunta si quiere jugar a un juego con ella y con los animales. Ya me temo lo peor, pero simultáneamente pienso “joder, qué bien enuncia la niña comparada con el niño este que parece que le han pegado un martillazo en el cráneo”. Hasta que la niña se gira también al director y, al volver hacia el niño, empieza a hablar con su voz de verdad, casi tan mal como el niño. Vamos, que le han doblado una frase. Me pregunto hasta qué punto la habrá cagado para que dijeran “uf, eso lo doblamos. Lo demás, fetén”.


10:54 – Vale, creo que lo he pillado. La voz detrás de la cámara está hablando de sus tareas aquí en la granja, con lo cual creo que se supone que es ese granjero hinchable al fondo, pero, como no se le enfoca la cara… ¿estará hablando la entrepierna del granjero?

11:41 – Tras cantar el “Old McDonald Had a Farm” con el prota y dos niños que han aparecido de la nada, número en el cual parece que solo la niña se ha aprendido la coreografía, mientras los otros tres van a su puta bola…

la niña suelta, sin venir a cuento de nada, “All work and no play makes Jack a dull boy”. O sea, que ahora, además de servirle de inspiración a Coppola y a Tarantino, la peli también puso la semilla de “El Resplandor”. Pero el raro soy yo, no te jode.

13:02 – Se entiende por el comentario de la niña Torrance que la otra canción era curro y esta es por diversión. Obsérvese la foto para entender bien el contexto…

…¿que están cantando sobre un perro sin orejas? Pues la niña, toda profesional ella, señala al perro sin orejas. Se ve que ha estudiado. Mientras tanto, el prota, a su lado, se queda descompuesto, ya que le empieza a hacer efecto el LSD que esnifó del libro gigante al principio de la peli, y ve una chavala en el suelo que nadie más ve (otra vez “El Resplandor”). La niña al lado de este pone cara de “¡joder, qué mal sabe este jarabe!”, mientras que el niño al final opta por difuminarse, como Robin Williams en “Desmontando a Harry” (Clara influencia a Woody Allen. Vamos, todos los míticos).

Yo también me quiero difuminar. Pero del todo.

14:55 – Ahora el niño está en el Oeste (hangar), vestido de vaquero. Lo bueno es que, en esta escena, su manera peculiar de decir sus frases no chirría. Si alguna vez has visto a John Wayne en VO, sabrás que hablaba igual. Lo bueno es que, a pesar de ser una peli de los 60, han sabido ser culturalmente sensibles con el tema de los nativos americanos.

15:35 – Hemos llegado a una emocionante escena de diligencia, puntuada por unos cocos haciendo el ruido de los caballos al galope (chúpate esa, Monty Python). El niño tartamudea su frase de que tiene que parar a los bandidos, y les dispara a quemarropa tres veces. ¿Problema? Que solo tenían presupuesto para el sonido de dos disparos. Así que oimos “¡BANG! ¡BANG! Clic”. Claro, esto influenció a Tarantino para la escena cuando el Sr. Naranja dispara su pistola hasta vaciarla y sigue disparando. Si el niño este es toda furia contenida.

Tras eso, acaba la peli propiamente dicha. No nos enteramos si el niño repelente ha matado, o al menos desinflado, los globos bandidos. Yo creo que el director ya se dio por vencido. Y os preguntaréis “¿CÓMO COÑO SEGUIMOS POR EL MINUTO DIECISÉIS?”

Tranquilos.

Ahora viene la parte coñazo de verdad.

El grueso del resto de la película es un desfile de globos en Filadelfia. Yo he estado en Filadelfia. He presenciado tiroteos, disturbios… Pero me alegro de no haber vivido esto. Ya paso de minutaje. Me limito a resumir lo que ocurre a continuación y la narración simultánea de una tía que se oye demasiado estimulada para semejante mierda…

Tras el paso de un Scrooge hinchable y un calcetín hinchable, llega, como los otros, tirado por unos payasos malrolleros, un reloj de pie hinchable con un ratón hinchable trepándolo (haciendo un homenaje a una canción infantil anglo, que la narradora recita mal). Al ver esto, la narradora nos pregunta: “¿Qué hará el ratón al bajar del reloj? Quizás se va a su hoyito a pensarlo un poco”. No sé si dan los ratones para tanta filosofía, narradora.

Se ve una pelea entre un Lancelot hinchable y un Bors hinchable, de la mesa cuadrada (supongo que hinchable). La narradora nos pregunta quién va a ganar. Yo voy a responder que ninguno, puesto que son globos y no se mueven, pero ella me interrumpe diciendo que Lancelot, al ser el más auténtico. Acto seguido nos explica que la mesa era redonda para que ninguno tuviera más estatus que el otro. ¿Pero el auténtico es Lancelot, no, hipócrita de mierda?

Hasta ahora no he puesto fotos del desfile para no ocupar más espacio. Ahora no lo hago por tema ético. Antes de los caballeros, han pasado unas majorettes adultas desfilando, tirando los palos y tal. El cámara ha hecho zoom hacia fuera. Ahora llegan unas majorettes niñas. El cámara HACE ZOOM HASTA ENFOCAR LAS BRAGAS DE UNA NIÑA DE UNOS OCHO AÑOS Y SE QUEDA ENFOCANDO TAN ANCHO.

Insisto: YO NO HICE ESTA PELI. TAN SOLO LA SUFRO. Quedan 28 minutos de esto. Ya sé que cuando me leáis, habré acabado, pero ¿alguien me puede matar, porfi?

La narradora llama tonta a una morsa hinchable por llorar (claro, nosotros no vemos que esté llorando, porque el cámara no le ha pillado la cara al pasar y compensa enfocándole el culo). Y luego la tía se inventa que está llorando porque ofreció llevar a unas ostras de paseo, pero se las comió. Uno: eso te lo has inventado tú, puta cotilla de mierda, que deberías ser tertuliana en Telecinco, y dos: si resultase ser verdad, a mí no me parece tonto, sino todo lo contrario. A no ser que esperes que la morsa vaya al Carrefour, cómoda, que eres una cómoda.

Ahora ha salido una rana hinchable, y la narradora, ya delirando del todo, explica toda emocionada que tiene una invitación para el palacio y va a invitar a la Duquesa de yo qué sé qué leches. Pero se ve que se pica al ver la reacción de un niño bostezando en el público…

…porque deja ese cuento para incitar a los padres de repente a que les hablen mal a sus hijos y les peguen cuando hace falta. Os juro que no me lo invento. Qué susceptible es la pava.

Sale una serpiente hinchable y la narradora dice “ohhhh, eres muy largo. Al menos para mí”. Bueno saber que el tamaño no le importa.

Ha salido un escocés hinchable, pelirrojo, como no, y con gaita y falda, como no. La narradora le llama “pícaro” y “tacaño”. Se ha saltado otro estereotipo que tenemos los escoceses: violentos. Voy a ver dónde vive esta tía. Que me vayan calentando la celda.

Si os da, por algún motivo, por visionar esto, veréis a estas alturas que la tía se ha referido a como cincuenta cosas como “gay”. En esa época, eso significaba feliz. La tía será muchas cosas pero, no nos confundamos, homófoba no. Al menos no obviamente.

Quedan dieciséis minutos. Voy al baño, a ver si se pueden cagar recuerdos recientes.

No. Se ve que no. Pues sigamos…

Tras insultar a unos animales por ser gordos, y un gato por tener deformidad y dos cabezas, salen los globos de la tortuga y la liebre. Solo que, en esta carrera, perdemos todos.

46:00 – Coño, hemos vuelto al niño repelente en el hangar. Había bloqueado cualquier memoria de esto. El niño sale de su rincón Blair Witch, coge el globo, y se queda “dormido” de nuevo en el regazo de la Poppins. La narradora nos explica que lo hemos pasado muy bien, lo cual mola, porque yo pensé que no. Está bien que una peli te venga con la crítica ya hecha. Si lo sé, salto a este trozo y me ahorro el resto. Y ahora, nos propone un juego, como el desgraciado que viene a una quedada en tu casa y propone un Catán a las tres de la madru cuando es el único invitado que queda y solo quieres acostarte.

Nos van a repasar trozos de la peli (¡MÁS, NOOOOOO!) y, si reconocemos los personajes que van saliendo, los tenemos que nombrar y, si no, tenemos que gritar “¡Sí, sí!”. Que confunde el doble. Uno, porque sí no significa no, sino sí, y dos, porque son las dos de la mañana y no quiero que nadie me pille viendo esta peli, y mucho menos gritando “¡Sí, sí!” Espero reconocer todos los personajes.

46:57 – Sale el primer personaje. El perro sin orejas. Aliviado, grito “¡perro sin orejas!” ¿Pero no va la muy hija de puta y grita “¡guau, guau!”? No es un “guau, guau”, cacho zorra. Es un PERRO SIN OREJAS. Si no sabes reconocer “perro sin orejas”, asúmelo y grita “sí, sí”. O te aprendes tus propias estúpidas reglas o paso a otra peli.

47:04 – ¿Ahora no va la muy inútil y me dice que pruebe de nuevo? ¿Me están vigilando estos depravados?

47:14 – Ahora salen un gato, un ratón y un trozo de queso. Grito “gato, ratón y trozo de queso”. Y la palurda esta me dice que grite “uyyyy”. ¿Por qué? ¿POR QUÉ ME CAMBIAS LAS REGLAS SOBRE LA MARCHA, CUANDO SABES PERFECTAMENTE QUE MI VIDA ES UN PERDER CONSTANTE, Y ES LA PRIMERA VEZ QUE GANO EN ALGO?

47:20 – Sale un pene con patas y sífilis pero, como he sufrido la maldita película, sé que no lo llamaron “pene con patas y sífilis” sino “langosta”, así que grito “langosta”. A mí no me la juegan.

Pues ahora va la hija de su puta madre y dice que gritemos “ouch”.

Tiro el portátil por la ventana.

“Ouch”, tú, perra.

47:33 – Estoy sentado en la acera, intentando descifrar la película a través de mi pantalla rota. Hemos vuelto al desfile. No distingo lo que sale, pero la tía dice “¡Mira, el leopardo!”

Ah. Es un leopardo.

“¡Sí, sí!”

Ah. No. No es un leopardo. O sí. O yo qué sé ya, hija de la Espe, que tienes que ser hija de la Espe, y me cago en todas las ostras que te comas del Carrefour.

47:52 – La tía parece haber dejado ya el juego, o al menos se ha distraído momentáneamente. Ha salido un hipopótamo, y la tía dice “mira qué gordo el hipopótamo, ¡oye, gordo!”. Yo ignoro su gordofobia, aliviado de que haya dejado ya el jueguecito de los cojones, y fantaseando al saber que el hipopótamo es el animal más peligroso de la Tierra, que la oiga, y que la haga trizas. Por desgracia, este es hinchable y no hace nada. Luego pienso que si es hipopótamo y encima globo, estaba condenado desde el principio, y lo que hace esta es bullying en toda regla.

48:40 – Sale una banda en plena marcha. Yo no digo nada, ya que pienso que la tía ha dejado el juego, al haberse pasado los últimos 48 segundos hablando sobre galletas, pero les recibe con un “¡sí, sí!”. Puede que el hipopótamo sí le haya hecho algo al cerebro.

49:06 – Se ve un globo volando hacia arriba, y la desgraciada esta nos dice que lloremos porque alguien ha perdido su globo. Después de ver tanto globo, tengo la total convicción de que algún crío traumatizado lo ha soltado a propósito y no quiere volver a ver un puto globo en su vida. Pero la tía insiste, y nos dice “mira a Sonny, él está llorando por quien ha perdido su globo”. Y vemos esto…


… y en este momento me doy cuenta que el niño bostezando antes era el prota de la peli del hangar, y que por lo visto se llama Sonny. PERO NO ESTÁ LLORANDO, ESTÁ BOSTEZANDO, COMO LLEVA HACIENDO TODO EL PUTO DESFILE.

A no ser que sus dotes de interpretación ya demostradas ampliamente como nefastas lo sean hasta tal punto que cree que esto es llorar. O quizás bosteza porque esto se rodó antes de lo del hangar, y bosteza porque le han drogado, y así le secuestraron… y claro, tú crees “pues, qué bien, no le hicieron nada en el hangar, aquí está tan sano y salvo”, pero realmente le mataron tras lo de los bandidos, y esto se rodó antes. Como en “Pulp Fiction” (otra vez QT), cuando matan a Vincent, y dices “jo, qué pena”, pero luego vuelve a salir en una escena que tiene lugar antes de su muerte, y la peli acaba con él vivo, y se te pasa el mal rollo de que ha muerto (ni spoilers ni hostias. Es “Pulp Fiction”)…

…vaya. Ahora me estoy planteando por qué nos salen lágrimas cuando bostezamos. ¿Tener sueño nos pone tristes?

Estos cabrones me van a pagar la terapia.

49:28 – Sale la banda de nuevo, y la tía me dice de tocar las palmas y de aporrear el suelo con los pies como ella. QUE NO ESTÁ HACIENDO NINGUNA DE LAS DOS COSAS. O sea, que haga el gilipollas yo solo. Pues no cuela, lianta. Sonny sigue bostezando. O es un plano recurso, yo qué sé. Según ella, está gritando “¡hola!” a la banda. Ya sospecho que esta tía está en el espectro del autismo y no entiende de emociones faciales. Cosa que digo como observación, no insulto, lo juro. Aunque la odie con toda mi alma, no caería tan bajo. Tengo amigos en el espectro muy majos, y esta es una hija de puta comecocos sin más, con o sin espectro.

49:51 – Ahora me propone saltar cada vez que vea a la multitud. Vamos a ver, pedazo de nazi: estoy sentado en un sofá sobre el cual llevo sentado toda la pandemia. Mi culo ya casi roza el suelo. Y LA MULTITUD SE VE CONSTANTEMENTE, QUE ESTAMOS EN UN DESFILE. Si me pongo a saltar, acabo en el piso de abajo. Déjate de hostias ya, infantilucha.

49:59 – No han pasado ocho segundos, y ahora vuelve con la soplapollez de gritar “¡sí, sí!”, OJO, AHORA CUANDO RECONOZCAMOS A LA PUTA BANDA, QUE AÚN NO SE HA IDO.

DÉJAME EN PAZ YA, COÑO.

50:27 – Ahora se van los espectadores del desfile, y la Kim Jong-Un esta me dice que me despida de ellos con la mano. Os juro que le acabo de hacer la peineta a toda Filadelfia. Y ella no se ha enterado. Una pequeña victoria.

50:34 – La tía me dice que me quiere y que me verá pronto. ¿Será que se percató de la peineta? Vale. Uno que no vuelve a dormir en la puta vida.

50:55 – ¿No decía que se iba? ¿Pues no va ahora y me dice que vaya calentando la voz para cantar la canción de mierda esa con el coronel y su séquito? Ya me has calentado las néuras, deja a mi voz en paz.

Acaba la canción y, con ella, la película. Si habéis leído todo esto, en serio os pregunto:

¿CREÉIS DE VERDAD QUE ALGO DE ESTO ME HA PUESTO A TONO?

Estamos hablando de una peli detestable que claramente ha servido de influencia a Kubrick…

…que, bueno, hizo “Lolita” y “Eyes Wide Shut”…

…y Tarantino…

…que tiene el fetiche ese de los pies…

…y Coppola…

…joder, pues no sé… ¿Jack?…

…y Woody Alle-vale, mejor lo dejo.

Pero yo solo soy el hacker de “Cinebasura: la Peli” (2016). En nada, para nada, nunca me ha influenciado esta peli. A mí me dejáis en paz. Sí, sí.

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