CRITICAS
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¡Guau, Que Navidad! (2005)

por en 3 diciembre 2020
FICHA TÉCNICA
 
TÍTULO ORIGINAL:

Nine Dog Christmas The Movie

PAÍS:

Estados Unidos

DURACIÓN:

59 minutos

 

(NOTA: Esta crítica fue publicada originalmente el 12 de septiembre de 2007)

“Esta historia, se remonta a los confines de una larga madrugada, donde CacaMan insultaba tranquilamente a los idiotas del foro de Nintendo. Pero de repente, apareció Oso55 con una petición absurda: “Tío, analiza alguna cutrada navideña, para el día 25″.

Dicho y hecho, CacaMan movió su enorme culazo hasta su videoclub favorito… Al día siguiente, claro. Una vez dentro, se puso a mirar por las estanterias más bajas, donde siempre hay esa mierda de películas que hace Disney últimamente y donde los graciosos dejan cosas como South Park o La Matanza de Texas. Y ahí estaba, ¡justo lo que estaba buscando! ¡Dibujos animados protagonizados por perros parlanchines! Sin duda, aquellas iban a ser unas Navidades geniales.”

Y entonces desperdicié un puto euro con cincuenta céntimos en una basura que deberían PONER EL DÍA DE NAVIDAD POR LA MAÑANA EN ANTENA 3. Pero la maldita maruja esa, María Teresa Campos, se ha adueñado de las mañanas de Antena 3, y la pija encubierta de Ana Rosa Quintana ha hecho lo propio con Tele 5. Ahora las mañanas navideñas son aburridos vertederos de donde surge todo el cutrerío de la prensa rosa, destrozando la infancia de miles de jóvenes almas que sólo quieren aprender los estúpidos valores de esta fiesta consumista.

“¡Maldita María Teresa Campos! ¡Te vamos a morder las lorzas!”

Aunque la verdad, me encanta la Navidad. Es una excusa barata para dar rienda suelta al consumismo más brutal. Pero, ¿acaso no somos consumistas también el resto del año? Pues claro que sí, sólo que en Navidad tenemos una genial excusa para gastarnos el dinero en chorradas. Además, comes turrón de bizarros sabores (mi madre ha comprado uno de fresa con cereales este año) y puedes colocar tus muñecos del Increíble Hulk en el belén, protegiendo al futuro jefe de la cristiandad.

Volviendo al film, esta es la típica película que ponen un 25 de Diciembre a las 12 de la mañana. Pero como dije antes, esto lleva sin suceder varios años. La estructura normal de estos zurullos es la siguiente:

1) Papá Noel (o Santa Clos, como dicen en los tan añorados doblajes latinos) tiene algún tipo de problema, sus renos han muerto o está completamente borracho.

2) Sus diariamente explotados duendecillos fabrica-juguetes (unos auténticos genios, son capaces de conseguir plásticos sintéticos o algodón para rellenar peluches, simplemente cortando madera) buscan desesperados una solución…

3) …Solución que suele estar en un amargado odia-Navidad, que con su entrega y esfuerzo hará que todos los críos del mundo (sí, sí, del mundo, incluso del Tercer Mundo) reciban a tiempo sus regalos. O bien la solución la traerá algún estúpido animal humanizado y parlanchín que, con entrega y esfuerzo (Dios) permitirá que Santa Clos (Jijiji) acabe su jornada anual a tiempo.

En el caso de este bodrio, son unos perros callejeros, cada uno con su PROPIA PERSONALIDAD. Por ejemplo, hay un perro que siempre está diciendo “Oh, ¿nos vamos a casa?”, una perra llamada Bella, que es una PERRA en mayúsculas y un boxer que… ¡Boxea! Tanta originalidad me derrite el cerebro.

Te preguntas en muchas ocasiones qué clase de mente depravada idea estos guiones y con qué propósito. En fin, os contaré de qué va:

Es Navidad en algún sitio cercano al Polo Norte. Las calles de la ciudad están llenas de nieve y de gente que odia la Navidad. Pero un par de adorables canes, llamados Snowplow y Tanque buscan en la basura de un restaurante, hasta que son cruelmente agredidos por el dueño del local. Los chuchos huyen y les acaba atrapando un malvado francés, que debe ser idiota perdido porque atrapa perros para hacer espectáculos con ellos en las calles. Consisten en lanzar al chucho por una rampa y hacerle saltar por un anillo de fuego.

Por otra parte, los renos de Santa Claus se han puesto enfermos (gripe de reno, deberán ser sacrificados) y los pequeños duendes (aquí los llaman elfos, cosas de la traducción de la palabra “Elves”) corren a buscar a otros animales que los sustituyan. El encargado de los duendecillos sale a buscar a los nuevos animales, acompañado de una duendecilla que es deficiente mental y tiene problemas piscomotrices, ya que no dejan de caérsele los juguetes que manipula.

Los perros son literalmente secuestrados por los dos duendes (el encargado y la deficiente) y los llevan a la casa de Santa Claus, donde son entrenados a base de lanzamientos y hostiones contra el suelo. A su vez, el malvado francés y su perro pitbull, van al Polo Norte a recuperar a sus chuchos. Con un astuto plan, roban a los perros y los encierran en una jaula. El pitbull se entera de que su amo acaba de perder todas sus posesiones en una apuesta. Esto incluye a todos los perros y su trineo. Libera a sus compañeros canes, y todos van a casa de Santa Claus, a ser esclavizados de por vida por ese gordo capitalista. El duende encargado les echa polvos mágicos y salen volando. Al acabar la ronda, Santa Claus va dejando en cada casa uno de los malditos chuchos que le acaban de ayudar. Moraleja: “Ayuda al estado capitalista y serás recompensado”.

¡Guao, es el perro de Bruce Willis! ¡Sólo que en lugar de enfrentarse a un meteorito, se enfrenta a un enorme culo a punto de aplastarlo. Bienvenidos a “Culoggedon”.

Como toda película dirigida a los infantes, está perlada con cursis canciones que te subnormalizan de manera traumática. Todas hablan del valor del esfuerzo y de la entrega (¡justo lo que necesitas para salvar la Navidad!).

“Cuando te encuentres un obstáculo sólo tienes que rodearlo, sólo tienes que ser “Dale que Dale tibo”. Si tienes un trabajo LO TIENES QUE TERMINAR, solo tienes que ser “Dale que Dale tibo”. El éxtasis de la canción llega con la parte hiper-necro-cursi donde una, supongo, ex-participante de Operación Triunfo se pone a cantar “NO TE RINDAS NUNCAAAAAAAAAAA OHHHHHHHH”, mientras de fondo suena la mierda esa de “Dale que Dale Tibo”. ¿Qué coño sera “Dale que Dale Tibo”? Cuando lo dicen te entra una rabia tremenda y te dan ganas de sacarte los ojos con los picos de la mesa.

¡Wow! ¡Pedazo de extras que tiene el DVD! Canciones de la peli, un documental sobre perros, un juego para ver si eres capaz de distinguir los perros de dibujos animados de los de verdad y… ¡Guau! ¡Crea tu propio muñeco de nieve! Un vídeo genial donde dos chavalines norteamericanos preparan divertidos adornos caseros junto a su madre, moderna, sexy y capitalista.

Os diría cómo se hacen, pero necesitamos unas enormes bolas de esas de corcho blanco, las cuáles sólo existen en dos sitios: El paraíso y Norte Ámerica.

Si os soy sincero, me he divertido viendo la película. No es gran cosa, y es bastante inocentona para los tiempos que corren. Pero a mí, que me encantan los dibujos animados y me trago cualquier bazofia, me ha entretenido durante 50 minutejos, que es de agradecer. Pero como dije antes, la verdadera magia de estas burdas producciones, está en verlas un 25 de Diciembre, mientras desayunas Surtido Cuétara, y te cagas en tu hermano por que ya se ha comido ésas que son por encima negras y por debajo blancas y tienen nata en medio.

CacaMan y Bushwacker os desean unas felices fiestas, y os recomiendan que os dejéis de chorradas anti-consumistas y os lancéis al Corte Inglés más cercano a dejaros un buen pastón. Que para algo está la Navidad. Adie.

CacaMan&Bushwacker

 

“¡Mirad! ¡Un perro con rayos láser en los ojos! El regalo perfecto de estas Navidades.”

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