CRITICAS
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King Kong, el Rey de las Bestias (1998)

por en 11 noviembre 2020
FICHA TÉCNICA
 
TÍTULO ORIGINAL:

The Mighty Kong

PAÍS:

EE.UU. / China / Corea del Sur / Italia

DURACIÓN:

71 minutos

 

Aquí estoy con el Word abierto, para hablar de una mierda de peli de dibujos que no le interesa a nadie. ¿Qué he hecho con mi vida? ¿Qué ha pasado con mis sueños y esperanzas? Dios. Es todo tan deprimente.

Yo ya tengo una edad. Debería estar haciendo pelis malas, no criticándolas. Esta mierda tiene sentido cuando eres universitario. Pero vamos, todo el mundo sabe que Comunicación Audiovisual no sirve ni para meterse a chapero. ¿Para qué me estoy liando a escribir todo esto? Es que encima lo estoy haciendo gratis. Mi tiempo debería valer algo. Me cago en la puta, que estoy aquí ayudando sin cobrar un chavo…

Ah, ¿Que esta era una web de humor? ¡PERDÓN! Ahora mismo me meto en materia.

¡HOLA AMIGUITOS DE CINECUTRE! En el artículo de hoy vamos a hablar de la peli de dibujos animados “The Mighty Kong”, de 1998, llamada en España “King Kong, el rey de las bestias”.

La película seguro que os gusta porque tiene todas las características que uno espera de una cutrepeli de dibujos directa a vídeo:

-Animación ortopédica digna de un especial de Navidad de ‘Delfi’.

-Canciones que dan bastante vergüenza ajena.

-Duración inferior a la hora y media que, sin embargo, se hace eterna.

-Doblaje en español neutro. Siempre y cuando entendamos por “neutro” al Consejo de Ministros de Nicolás Maduro. 

Ahora bien, yo no soy de esos que ven las pelis con prejuicios, ni siquiera las pelis raras. Y menos aún si la cosa está protagonizada por un mono. La película en cuestión es además de Warner Bros, que por aquella época estaba a tope con el Universo DC de Bruce Timm y Paul Dini. “La máscara del fantasma” es la polla. ¡Igual debería darle una oportunidad a este proyecto!

Pero no. La peli es mala de cojones.

Si es que me lo tengo merecido.

La peli comienza con una escena perfectamente correcta para los tiempos que corren en la que unos negros degenerados entregan una chica con muy poca ropa al poderoso Kong. Si queréis saber lo que pasa después, tenéis que buscar el montaje del director con escenas adicionales rodadas por Ruggero Deodato.

Brazzers presenta…

Después de esta emocionante secuencia empieza lo que es la trama de verdad. Ya sabéis: unos tipos de Nueva York quieren rodar una película y buscan a una chica y se montan en un barco etcétera, etcétera, etcétera.

Sé que muchos de vosotros os quejasteis de que la versión de Peter Jackson tardaba mucho en arrancar, y que, hasta que no pasa una hora, no sale el simio. Pues aquí vais a sudar tinta, hijos de puta.

El barco no llega a la Isla de la Calavera hasta el minuto 35. El filme tiene una duración de 1 hora y 8 minutos. Como no tenéis ni idea de matemáticas, os lo voy a explicar de otra forma: EL GORILA NO SALE HASTA LA MITAD DE LA PUTA PELÍCULA. Antes de eso, solo tenemos RELLENO de la peor clase. 

Es durante esta primera mitad de la película cuando nos vemos sometidos a la tortura de las puñeteras canciones. Cómo las odio. Qué malas son, joder. Si no sabes escribir canciones no te metas a hacer canciones. Hazte panadero, o conductor de Uber o asesino en serie. 

Justo lo que necesitaba una película de King Kong, canciones de mierda con animales.
Que daño ha hecho Disney. Si queréis “disfrutarlas” aquí las tenéis recopiladas.

 

Al cuarto de hora o así hay especie de flashback absurdo en el que sale la Isla de la Calavera con un diseño totalmente distinto al que vemos después. Supongo que entre una época y la otra les ha dado tiempo a los nativos a reformar el sitio.

Ah, bueno, y no he hablado de los personajes. Está Ann Darrow, la protagonista, rubia, como siempre. Carl Denham, el director de cine. Y Jack Driscoll, el rudo marinero, que está más dentro del armario que Mariano Rajoy. También hay un niño con un mono. El mono se llama Chips y se supone que es muy gracioso. Spoiler: no lo es.


Además de no tener ni puta gracia, Chips es el esclavo de la tripulación.
Si a este le tratan así, ya te puedes imaginar la que le van a liar a Kong.

El barco llega a la Isla y entonces empiezan las emocionantes secuencias de acción. Y con emocionantes secuencias de acción quiero decir cinco minutos de idas y venidas confusas peor animadas que un episodio de He-Man. Salen dinosaurios, pero parece que a los dibujantes no les apetecía meter muchos bichos prehistóricos porque les parecía más importante centrarse en la tensión sexual entre una rubia y un señor peludo de quince metros de altura.

Quedaos un minuto mirando este dinosaurio de mierda y ya habréis visto más dinosaurios que en toda esta mierda.

El bicho, además, carece de personalidad y se limita a gruñir y poner cara de enfado. Como está cachas, Ann parece bastante contenta, pero vamos, el personaje no tiene nada que aportar a la sociedad. Yo decreto, amigos míos, que este es el PEOR King Kong de la historia, y eso incluye al peluche desfigurado de “King Kong vs Godzilla” y al simio hooligan de “APE” (1976)

Pero volvamos con las aventuras en la jungla.

Kong rapta a Ann y los héroes parten en su busca. ¿Vale? Vale.

Creo que si sumamos todos los planos en los que salen dinosaurios, no llegan ni al minuto de metraje. Sin exagerar. La pelea de Kong con el tiranosaurio dura doce segundos. Y luego se le enrolla una serpiente, pero es todo tan cutre y tan confuso que no sé si a eso se le puede llamar pelea. Yo creo que es una alegoría sexual. Qué demontres: toda la película es una alegoría sexual.

Tras calentarse con la rubia, Kong dándole a la “serpiente de un sólo ojo”.

Evidentemente, Kong es capturado y llevado a Nueva York. Driscoll, por cierto, solo necesita una única bomba de humo para derrotarle. Menuda decepción.

Cuando quedan diez minutos para que la película termine, King Kong se libra de sus cadenas y empieza a cargarse el Nueva York de los años 30. Quien espere un Godzilla para críos que se vaya olvidando. Toda esta parte está plagada de humor absurdo. Hay una escena en la que el mono arroja un tanque de agua porque sí y el torrente desnuda a un botones y a una señora que esperaban en la puerta de un hotel.

¡EL HUMOR!

¿No he dicho ya que toda la película es una alegoría sexual?

Hay, eso sí, un momento muy breve de inenarrable crueldad: Kong agarra un coche con dos seres humanos dentro. Entonces lo coloca cuidadosamente en la vía del tren. Y cuando viene el tren, la pantalla estalla en colores y onomatopeyas. No volvemos a saber de esos desdichados neoyorquinos que, sin comerlo ni beberlo, han visto sus vidas cercenadas por la cruel mano del destino. 

Llegamos al clímax final. King Kong escala el Empire State y es abatido por los aviones.

Ann se cae por la cornisa en una escena que recuerda al final de ‘Robocop’. Pero, en el último momento, se agarra a un palo que había por ahí y salva la vida. No me preguntéis como. Toda esta secuencia está tan mal hecha que me he preguntado seriamente si Warner subcontrató una empresa de animación de Corea del Norte. Quiero creer que sí. Me gusta pensar que todo lo que consumo es producto de trabajo esclavo.

Ni Kong entiende cómo se ha salvado la chica de esa hostia segura.

De forma que el mono está en el suelo, la ciudad se recupera de los destrozos y Ann y Jack se abrazan con fuerza (toda dama necesita un fiel amigo gay).

Pero, ¡cuidado! ¡Que hay un giro sorpresa digno de Shyamalan!

Resulta que King Kong… ¡está vivo!

Todos los personajes saltan y danzan y se ponen muy contentos. Pero… ¿¿POR QUÉ?? ¡SI ES UN GORILA HIJODEPUTA QUE SE HA CARGADO MEDIA CIUDAD! ¿De verdad pensaban que esto era un final feliz? ¡Pero si este Kong NO tiene matices! ¡NO nos cae bien! ¡ESTÁ MEJOR MUERTO!

En fin. Para qué darle más vueltas.

El director, Art Scott, tiene mogollón de créditos como productor y algunos como guionista. Pero, como cabría esperar, no volvió a dirigir una peli en su vida. Entre otras cosas, porque murió al año siguiente, y morirse suele ser un problema para sacar el trabajo adelante (no todo el mundo es tan aplicado como Frank Herbert).

Si queréis comprobar con vuestros propios ojos cómo es esta aberración, la tenéis en inglés entera en YouTube:


Si tenéis curiosidad, habéis de saber que este no es el único Kong de dibujos animados. Arthur Rankin y Jules Bass hicieron en los 60 una serie de dibujos. La producción corrió a cargo de Toei (los creadores de Mazinger, entre otras muchas cosas). Rankin y Bass, para quien lo sepa, son los artífices de “El último unicornio” (1982) y la versión psicotrópica de “El Hobbit” de los 70. La serie se llamaba “The King Kong Show” y narraba las aventuras de un grupo de científicos que, aliados con Kong, luchaban contra las aberraciones mecánicas del Dr. Who. Efectivamente, el malo se llamaba así. Y no, no estaba tan bueno como David Tenant. Yo sí lo estoy, por si os interesa saberlo. 

Esta serie fue adaptada posteriormente por Toho en “King Kong se escapa” (1967).

El otro Kong de dibujos es alemán. Llamada simplemente “Kong: the animated series”, la cosa duró del año 2000 al 2006. El protagonista era un chaval con el poder de fusionarse con el mono. Sí, sí, he dicho fusión, como los sitios esos donde venden sushi con paella. Esta versión de King Kong contó con dos pelis directas a vídeo y varios videojuegos.  

¿Quién no querría ver una historia de un chaval fusionándose con King Kong?
La tenéis entera en el canal oficial de la serie en YouTube.

Por último, hace unos años Netflix produjo una serie de animación 3D llamada “King Kong: el rey de los monos”. Supuestamente, era para críos. Pero ya os digo que la calidad de los guiones era cercana a los de “La patrulla canina”. Sinceramente, no recomiendo su visionado a menos que seas tan gilipollas como yo.

La próxima versión que harán ya tendrá parálisis cerebral.

Y eso es todo, amigos de los primates. Aquí lo voy a dejar. 

Os mando a todos un rugido muy fuerte y recordad: no fueron los aviones los que lo derribaron. Oh, no… fue la cutrez lo que mató a la bestia.

Representación gráfica de como se encuentra Enrique Dueñas tras escribir esta crítica.

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