CRITICAS
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Mulan (1998)

por en 9 septiembre 2020
FICHA TÉCNICA
 
TÍTULO ORIGINAL:

Mulan

PAÍS:

Australia / Estados Unidos

DURACIÓN:

43 minutos

 

Se ha levantado mucha polémica en las últimas semanas desde que Disney decidiera mandar a Disney+ la película Mulan, otra versión de imagen real de uno de sus clásicos noventeros de animación, por un precio “premium” de 21,99 € (precio por el que te puedes comprar la original en Blu-Ray casi dos veces, con sus extras y con el dragón Mushu, cosa que esta mierda de actores reales no tiene).

Dejando a un lado la cuestión sobre si es una buena o mala jugada de la compañía, si esto va a matar a los cines o a quién cojones le interesa una película de imagen real de ‘Mulan’ cuando en China tienen decenas de filmes basados en la misma historia (y algunos de ellos incluso mejores que la nueva versión de Disney, os dejo el trailer de una cinta de este mismo año, para que juzguéis vosotros mismos), me he puesto en el lugar de los padres que no tienen, recordemos, 21,99 € para ponerles Mulan a sus hijos. Por ello, me he pasado por el CEX de mi barrio y me he gastado 50 centimazos para llevarme a casa otra versión de Mulan, más económica, y esta vez animada, que salió el mismo año que la original de Disney y que pinta estupenda, estupenda…

Aparte de la calidad artística de la portada, que de fondo, al lado del título, te pongan a un villano mierdero secundario como si fuera clave, te anticipa lo insustancial que es el villano principal de la película. Pero ya llegaremos a eso…

SER MUJER EN CHINA DEL KHAN PUEDE SER AÚN PEOR

Tras unos créditos iniciales que nos plantan a Mulan haciendo posturitas como la artista marcial que es (minipunto para esta versión), mientras su padre, el General Hua, la dibuja desde un monte, la película nos planta al señor mayor llorándole a su caballo porque es viejo y la guerra es muy mala. Dos labriegos le observan chochear para, acto seguido, decirle que el calor y la falta de lluvia causan sequía y eso es muy jodido. Ante esta situación y con un mensajero acercándose desde el horizonte, llega la primera frase del refranero chino inventado que sueltan durante la película:

“Suele decirse… Sólo una cosa viaja rápido en un día de calor… LAS MALAS NOTICIAS.”

Será en su pueblo donde se dice eso, pero como es un anciano sabio chino, cualquier cosa que diga tiene que ser muy profunda. Vale con cualquier cosa que diga, por gilipollesca que sea, como por ejemplo:

“YO DIGO NO A LA VACUNA, NO AL 5G, NO A LA ALIANZA ESPAÑA/BILL GATES #YoSoyLaResistencia”

Volviendo al argumento y como las malas noticias no vienen solas, el mensajero le reclama al anciano que vuelva rápidamente con el Khan, el Emperador, porque China está en guerra. Sobre el concepto general que comparten todas las versiones de Mulan de la utilidad de mandar a un anciano a la batalla por el honor y porque se necesita carne de cañón prescindible para el Emperador, no vamos a entrar.

Ante este problema, la acción nos traslada (por fin) con la protagonista y su madre, tejiendo y cuidando al hermano pequeño de Mulan que, como bien nos deja claro la madre, es prácticamente lo único que puede hacer una mujer. Mientras, vemos cómo el padre y un colega suyo la volvieron de niña en una ninja. Os dejo que os lo explique la madre tranquilamente:

“Te enseñaron a cagar como un chico… y a… respirar como un chico… y a…”

Vale, en el mundo de Mulan las mujeres no saben ni correr. De acuerdo en que hay que poner un contexto muy jodido para que esta historia funcione, pero, hostia, poco más y las mujeres no pueden ni ponerse de pie solas. Y sobre lo de hacer las cosas “como un chico”… Esta gente no ha visto ‘Jackass’. Como bola extra, ¿alguien entiende la gilipollez que dice la madre al final?

Por cierto, dado que ya ha hecho aparición el hermanito de Mulan, una rápida comparativa entre el hermano aquí presente y el de la película de Disney.

Diferente especie, mismo nivel mental e importancia en la trama.

De vuelta a casa, como no pueden parar las desgracias, el padre de Mulan se cae del caballo. En ese momento, los súper poderes que ha aprendido la protagonista le hacen escuchar al caballo de su padre a kilómetros de distancia. Cuando llega para rescatarle, el padre se marca otro discurso lastimero sobre hacerse viejo y lo patético que es por caerse del caballo, cosa que repite justo antes de volverse a caer. El nivel de esta película para recalcarte las desgracias está por encima de las mejores telenovelas turcas.

Todo esta espiral depresiva lleva al padre a la cama, para explicar que se ha roto un hueso, lo cual le va a evitar ir al norte a luchar por el Emperador y que la superheroína que ha criado en casa, como no es hombre, no puede ir en su lugar. No sé hasta qué punto este supuesto General es un buen estratega, ya que no mandar a la Wonder Woman china que ha criado en su casa a salvar el día, me recuerda inevitablemente a esta chorrada:

Menos mal que el padre de Mulan no puede moverse, si no estaría igual de muerto que el patriarca de los Kent.

Frustrada ante tamaña chorrada, Mulan se pira con el caballo mientras vuelve a escuchar OTRA VEZ de nuevo las gilipolleces del padre que ha dicho hace 5 SEGUNDOS. En las montañas, se pone a hablar con su caballo (qué manía tiene esta familia de hablar con equinos) y fantasea con ser un chico, hasta que se duerme.

En sueños, Mulan sueña con ser la mejor soldado de China, hasta que se le aparece el colega del padre (el Maestro Shijo, parece que se llama) como si fuera el puto Obi Wan Kenobi, para decirle que se deje de hostias, que es mil veces mejor que cualquier otro soldado chico de China. Por fin alguien con medio cerebro en esta película. En cuanto se despierta, le repite todo lo que ha soñado de nuevo al caballo. OTRA REPETICIÓN. Christopher Nolan te da menos la brasa con argumentos más complicados.

Ella va todo emocionada a volverles a insistir a sus padres con ir a la guerra y los padres le repiten varias veces que no. Será que en China, según esta película, tienen problemas de comprensión. Tras eso, pasamos a otra escena de los padres diciendo que una chica soldado es una locura, por muy buena que sea. Con esto se nos ha ido un tercio de la película repitiendo constantemente algo que se podía solucionar en 5 minutos. Entonces, irrumpe Mulan vestida de soldado y hace lo que Disney no tuvo narices de hacer. Fijaos en sus ojos:

Exacto, hipnotiza a sus padres para que la dejen marchar. A ver, supuestamente no es por sus ojos hipnóticos, es porque el padre la ve vestida de soldado y eso, claramente, es el argumento de peso que necesitaba su familia para dejarla ir. Si es que un buen vestuario siempre es la clave.

Tras lloros y despedidas, el soldado con los labios de Angelina Jolie se va a la guerra.

 

DE CAMINO A LA GUERRA, HAY PELEA

A la primera parada que hace Mulan en el camino, porque esta chica no puede tener ni un viaje tranquilo, tres asaltantes la atan, no para robarle nada de valor, si no para, básicamente, tirar la comida que tenía nuestra protagonista directamente al suelo y comerla como si fueran trogloditas. Como son malvados, tienen que comer como si fueran chimpancés con rabia, debe ser. Pero bueno, viéndoles las caras, tampoco les puedes pedir demasiado.

Los padres de estos tres, claramente son hermanos.

Mulan les mira con asco, lo que al jefecillo de esta banda de subnormales le molesta y decide ponerle un saco en la cabeza para que no les mire. Eso hace que el Maestro Shijo Kenobi vuelva a hablar para decirle exactamente lo que tiene que hacer:

Con la endogamia se acaba a patadas.

Aparte de notarse que el estudio de animación no sabía muy bien cómo hacer una pelea de artes marciales, todo esto nos confirma que su maestro fallecido puede hablar con ella a voluntad. Estoy deseando ver el momento donde dice que es una Skywalker.

Mientras Mulan se libera de los paletos asaltantes, desde una colina, sin hacer ni el amago de ayudarla, está Liu Kang, que será su compañero de aventuras desde ese instante.

La película ganaría muchísimo si este Liu Kang hubiera sido el compañero de Mulan pero, lo siento, no hay Fatalities aquí.

Este la desata y se van juntos, a la guerra. Dos hijos de generales ancianos, con la misma edad, pero Liu sabe escribir y Mulan no. Ese detalle le convertirá en el narrador de la historia a partir de ahora.

 

A ESCRIBIR Y GUERREAR

Cuando llegan al campamento donde se reúne el ejercito del Khan, nos muestran rápidamente que los hombres, da igual lo que hagan, están encabronados. Pero, como no ha quedado aún lo suficientemente claro que Mulan es la hostia en verso, el caballo de Liu se asusta de unos camellos y la lía torpemente. Cuando Mulan se va con su caballo hacia atrás, choca levemente con un gigantón chino y este hace lo que cualquier hombre en su sano juicio haría en una situación así: PELEA DE ESPADAS.

Todo el campamento se acerca a ver lo que sucede como mandriles en celo, momento en el que Mulan desarma al grandullón de un solo movimiento. Y ya está. Todo el mundo adora a Mulan nada más pisar el campamento.

Liu le escribe una carta a sus padres para decirles que Mulan es la hostia en verso, pero que no sabe escribir. Así que va siendo hora de enseñar a escribir a ese superhombre analfabeto. ¿Y cuál es una de las primeras palabras que le enseña a escribir? GUERRA.

Meses después, Liu vuelve a escribir a sus padres para decirles que le hirieron en combate, pero que Mulan le salvó la vida. Ese momento deriva en uno de esos mensajes sutiles que demuestran que el amor flota en el aire, y que el único que no se da cuenta de nada es el retrasado de Liu.

Tiene la pasión de un boniato, pero vamos, las intenciones son cristalinas. Hasta los caballos lo ven.

 

TRES AÑOS DESPUÉS

Mulan ya es comandante y tiene a Liu de teniente. Toca ya ir acabando con el malo, el General Chi, el cual sólo ha salido en un plano sin hablar al principio y ya vamos por más de la mitad de la película. Los protagonistas, con su ejército, emboscan a un regimiento de uno de los secuaces del malo y le vencen rápidamente. El secuaz patético del villano, ante su derrota, hace lo único que le dicta su honor para compensar su error:

“General Chi, tenga piedad esta vez y use lubricante.”

Pero nada, al final sólo se queda en unas patadas en el culo, porque, al enterarse el General Chi de que el hijo del General Hua es quien les ha derrotado, se pone nostálgico y sonriente, no sabes muy bien por qué.

Resumiendo, el gordopilo este dice algo así como: “El hijo de mi colega Hua me ha jodido mis planes. Qué pícaro bribonzuelo. Como nos reíamos del General Hua porque tenía una hija y no un hijo. ¡Qué cachondos éramos!”

Volvemos al campamento de los buenos que, básicamente, nos lo enseñan con los mismos planos de cuando lo vimos la primera vez. Mulan y Liu se ponen a hablar de lo larga que es la guerra y de lo que desean hacer cuando se acabe todo esto. Liu, que debe de ser ciego y/o imbécil, aún no sospecha que Mulan no es un hombre, después de 3 años pegados todo el santo día.

Liu quiere jugar al Mahjong. Mulan quiere jugar al Teto.

Al día siguiente, por pura intuición y sin pruebas, Mulan va a hablar con el Emperador Khan y su consejero Fong para decirle que en tres días va a atacar el General Chi. El consejero Fong aconseja no movilizar al ejército si no hay más pruebas. Lo más triste de todo es que no dice ninguna gilipollez, pero con esa cara…

Con esa cara, le darías las llaves de tu casa y el PIN de tu tarjeta de crédito, ¿verdad?

El Moe chino este que, recordemos, sale en la portada de la película como si fuera muy importante, se lo despacha rápido el Emperador, dado que ni él mismo sabe muy bien por qué tiene a este de consejero. Khan ordena a Mulan y Liu que descubran si Fong es un traidor y si está compinchado con el General Chi. Mulan tiene una ideaza para descubrirlo: infiltrarse en el campamento enemigo vestidos de chicas. He aquí el patético entrenamiento que organiza Mulan para que Liu se travista en condiciones.

Este momento, quizás de los más tristes de la película, hace que no sepamos qué demonios le ve Mulan a este tonto torpe y cegato. Ya con toda esta escenita, si no se da cuenta de que Mulan es mujer, está al nivel de los que no descubren a Superman cuando Clark Kent se quita las gafas.

Y los que no se den cuenta del engaño con este esperpento bizco, es posible que estén más cerca del reino vegetal que del animal.

Liu narra el plan DE NUEVO mientras llegan al campamento enemigo. Todos los malos babosos intentan tocarle el culo a Liu, consiguiendo que dé gracias por no haber nacido chica. Entonces aparece el General Chi con el Consejero, gritando a los cuatro vientos que ha traicionado al Emperador y que van a atacar lo antes posible. Tras eso, uno de los soldados del General Chi se libra de limpiar la tienda del General, dándole ese trabajo a un par de mujeres que acaban de entrar en el campamento y que nunca antes había visto. Está claro que la guerra ha durado tanto gracias a la incapacidad del ejército del Emperador y no por la inteligencia de Chi y sus secuaces.

Con toda la información que han podido recopilar tranquilamente, vuelven al Palacio del Emperador, demostrando la traición sin problema. A la que aparece el Consejero Fong en la sala, el Emperador le manda apresar y aquí acaba la participación de ese personaje tan importantísimo para la trama. Con este logro, Mulan se convierte en Comandante Supremo de las Fuerzas del Emperador. Y plano épico para demostrarlo.

En este instante, Mulan tenía que haber dicho: “Y ahora me vais a comer todos el coño.” Que oportunidad perdida.

 

LA ¿BATALLA? FINAL

Quedan algo más de 5 minutos para acabar la película. Es el momento en el que Mulan tiene que demostrar por qué ha llegado tan lejos y, entonces, recuerda la lección más importante que le dio su maestro.

Mira que hasta el momento el Maestro Shijo era de los personajes menos imbéciles de la película pero, con esta lección insustancial, no puedo dejar de pensar que Mulan, con un maestro bueno de verdad, sería la Emperatriz de la Galaxia. 

Cuando a la noche llegan el General Chi y su ejército, entran en la ciudad sin ningún tipo de resistencia. Entonces, de los tejados, cuando ya los soldados de Chi están emborrachándose, Mulan manda a todos los arqueros que apunten al ejército enemigo y les da un ultimátum en, posiblemente, la batalla más frustrada y aburrida de la historia de la humanidad.

“¡Rendición o muerte!” Sólo con esas 3 palabras, esta Mulan es mejor que la de Disney.

El ejército de Chi se rinde y el villano y sus dos secuaces huyen a caballo llorando. Mulan decide dejarle vivir de lo patético que es. Ahí va uno de los malos más tristes de la historia. Hasta nunca, gordopilo.

 

DE VUELTA A CASA

El Emperador les ofrece cargos en su consejo, pero Mulan y Liu deciden volver a casa.

Con todo el rollo que dieron al principio de la película, llegamos al final y aún no se ha descubierto el secreto de Mulan, demostrando que la de Disney es una pánfila en comparación con esta superheroína, que se ha tirado 4 años ocultando a todo un ejército que no es un hombre. Pero toca descubrirse y, justo antes de llegar a casa con sus padres y su perr… su hermanito, llega la confesión a Liu Kang:

Cuatro años de tensión sexual no resuelta, de insinuaciones amorosas veladas, y de verse ambos como mujeres y hombres, acaban con un polvo en la montaña que soluciona todo. En el último minuto, por fin descubrimos por qué demonios pusieron lo de la sequía al principio de la película. Era una metáfora de la sequía sexual y de mojar el churro como solución de todos los problemas. Estoy seguro que los directores metieron toda la subtrama de la sequía solo para poder acabar la película así. ¡BRAVO!

 

CONCLUSIÓN

Estamos ante una película de animación barata pero no infame como los clásicos de Dingo Studios. Una cinta que no hace daño a la vista, que es sosa y regulera, en la que sólo destaca una Mulan con súper poderes en un mundo de retardados. Si hubieran dado ese trasfondo a lo heroína de acción a la Mulan de Disney, otro dragón nos cantaría. Pero los australianos de Burbank Animation Studios, dirigidos en esta ocasión por la pareja Geoff y Susan Beak (que luego dirigirían una versión de La Sirenita y otra cosa llamada Jungle Girl & the Lost Island of the Dinosaurs, que no me he atrevido a mirar), no dan para más.

La música es igual que la animación: repetitiva y sin gracia. Al final, el compositor nos casca, para los 40 minutos que dura esta cosa, dos temas, uno lento y uno animado, en plan oriental cutre, y arreando.

En definitiva, si el público son los críos de la casa y no quieres gastarte 20 pavos en la película de Mulan de imagen real, no les pongas tampoco esta basura insulsa. Déjales jugando al Fall Guys o a lo que demonios jueguen o ponles de nuevo la Mulan de Disney original, que, aunque más pánfila que esta, es una película millones de veces mejor y, si te dicen que no, diles los que les diría la Mulan australiana.

“¡Rendición o Muerte!”

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