CRITICAS
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Predators (2010)

por en 5 mayo 2020
 

It’s time to let Old Painless out of the bag”  (Bill Duke, Predator)

Eso, que no duela. Porque tampoco se lo merece. Esto no es aquella desgracia humana de ‘Alien VS Predator: Réquiem, ni siquiera es tan insulsa como ‘Alien VS Predator’. Volvemos a la selva, a los tipos duros sudorosos, a las columnas vertebrales arrancadas y a los cadáveres despellejados, a los gordos chiflados con papada que sobreviven al infierno, a las ametralladoras que disparan lapos, a los depredadores enrollaos que se hacen amiguitos del protagonista humano, a Eddie Brock poniendo caretos, a… ¿cómo? ¿¿¿Qué estoy diciendo???, espera, espera,  vamos por partes…

DEFECATORS

Predators… puuuuuuuuuuuuufffff…” esa es la primera impresión que el común de los mortales tuvo cuando se supo del futuro estreno de esta película, apadrinada por Robert Rodríguez. Y es que enseguida tuvimos que aceptar que íbamos a tener que ser muy crédulos (habiendo hecho previamente autohipnosis para borrar de nuestra memoria ‘AVP’ y secuela) y hacer un enorme esfuerzo por olvidarnos de las dos primeras entregas de la saga, desde el momento en que supimos que el planteamiento de esta iba a ser un grupo de individuos abducidos y llevados al planeta de los depredadores, a modo de presas para la edición anual del campeonato predatil de “jara y sedal”.

Porque, si UN solo depredador, en NUESTRO planeta consiguió aniquilar casi al completo a una horda de auténticos PAQUIDERMOS especialistas en deforestación masiva y exterminio de guerrillas centroamericanas en poco mas de 100 minutos de película, podíamos suponer entonces que esta nueva entrega iba a durar… ¿2 minutos?  Obviamente no…mmmh aquí falla algo…

Para añadir más confusión aún, en el trailer nos insertaban la siguiente imagen:

Imagen más falsa que Judas por cierto. En realidad esto no ocurre en la película, más que nada por que “sólo” hay tres Depredadores, así que sólo aparecen tres miras láser. Mal empezamos, dándonos falsas ilusiones. Y yo que quería ver a Adrien Brody convertido en mermelada roja…

Esta pequeña engañifa cumplió sobradamente su función, todo el mundo se preguntaba extrañadísimo ¿qué excusa se habrán inventado para que un piltrafilla como Adrien Brody dure más de 10 segundos (sobreviva, de hecho) frente a, no uno, ni dos, sino TRES de los bichos más facinerosos y chungos que ha dado el cine de ciencia-ficción?”. Había que ver la película para descubrirlo.

 

SI SANGRA PODEMOS RIDICULIZARLO

Una cosa estaba aceptada de buen principio: ni de coña íbamos a ver una colección de mastodontes híper-hormonados como en el primer filme. Bueno, tampoco es un problema en sí mismo, los tiempos cambian, era lo de menos. El problema es que parece que con los esteroides se fueron también la química, el carisma, la presencia y el gancho que tenían aquella colección de entrañables neandertales, que en esta ocasión han sido sustituidos por una panda de descastados que parecen haber sido echados a patadas del centro de reinserción de sus respectivas comunidades (concretamente los han enviado al planeta Predator de una patada en sus encallecidos culos, pero con paracaídas, eso sí).  Echemos un vistazo rápido a estos pobres desgraciados (como quiera que en la peli tienen la fea costumbre de no presentarse educadamente entre ellos, y los nombres de algunos si siquiera llegan a oírse, me referiré a cada personaje por el nombre de su intérprete):

 

Adrien Brody (ya tenéis foto de él más arriba y con esa vais que os matáis)

El protagonista, el que chupa más cámara, el superviviente, el más chulo. Adrien Brody sigue empeñado (o más bien lo están los que lo contratan para este tipo de papeles) en destrozar el paradigma del héroe guaperas, con su nariz de Doña Urraca y sus minúsculos ojos de topillo, que intenta enmascarar a toda costa a base de lucir una ofuscantemente exagerada “tableta de chocolate”. La extraña mezcla resulta de algún modo, pues se erige en prácticamente el único personaje mínimamente carismático de la película.

 

Alice Braga

Mirad qué brazacos. Sólo Jessica Biel puede vencerla.

 

La “hembra alfa” de turno, latina, fibrada y pizpireta, no es que sea un gran personaje, pero dado el sector del público al que va dirigida la película tampoco necesita serlo para ganarse sus simpatías. También se marca un momento “revelación” cuando habla del informe del ejército acerca de la misión de Chuache & friends de la primera película, que acabó como el rosario de la aurora como todos sabemos.

 

Topher Grace (De este no pongo foto porque me da asco)

El mosquita muerta de la pandilla, que al final se revela como Hannibal Lecter junior, dispuesto a dar un giro argumental apabullante. Acaba pillando cacho y forrado de granadas para servir como bomba trampa que se come el jefe de los depredadores. Por mamón.

 

Pongo una foto del predator jefe. Da asco también, pero menos.

Y unos cuantos más…


Completan el grupo: 1-Un japonés Yakuza con traje de Armani (John Woo rulez!), 2-Un subsahariano mazas cuyo actor tiene un nombre acojonante que no puedo resistirme a reproducir aquí: Mahershalalhashbaz Ali (¡WALALALA ACSION!) 3-Danny Trejo, enchufado vilmente por Robert Rodríguez como el mexicano loco de turno (en la peli nunca dicen su nombre, pero según IMDB se llama “Cuchillo”, en un alarde de originalidad extrema; Machete, Cuchillo… ardo en deseos de ver con qué nombre nos sorprende Trejo en su siguiente papel ¿jamonero? ¿corte mágico 3?);  4-Un Checheno loco (crazy chechenian) con una gatling que parece comprada en el bazar “todo a 1 euro” (luego lo explico) y por último tenemos a 5-Un asesino fugado del corredor de la muerte  que degollaba a sus víctimas con su grotesco tupé endurecido a base de gomina y super glue, hasta adquirir las propiedades de una cuchilla de acero templado Estus Pirkle. Por supuesto, todos estos secundarios mueren de forma secuencial y olvidable.

 “aibó, aibó, a casa a descansar…, sobre todo caminemos por sitios cubiertos y poco visibles, para que los depredadores no nos encuentren, ¿eh chicos?”

Nuestros “amigos” rápidamente se dan cuenta del marrón en el que se hallan metidos e intentan escapar de allí, pero hacerlo no será fácil, porque no están solos (insertar risa maléfica), se caen por una cascada, cadáveres despellejados, ¡WALALALA ACSION! etc,  todo ello con el CD de la banda sonora de la primera película puesto de fondo en modo random, para que sea más sorprendente la sucesión de temas de Alan Silvestri.

Como veis, hasta aquí todo es emoción y novedad a raudales, pero entonces empiezan a suceder cosas inquietantes, aparecen unos chuchos con cuernos y, de pronto, alguien ha sustituido la munición de la gatling del crazy chechenian por bombetas de 3 euros la bolsa de un kilo:

Efectivamente, hasta el mugroso AK-47 de Mahershalalhashbaz Ali (¡WALALALA ACSION!) o incluso el cuchillito de mierda de Adrien Brody, hacen más pupa que el puto armatoste que ya vimos usar como taladora industrial de árboles en la primera película. ¡Menudo sabotaje!, estos depredadores son unos cabrones… ¿porque está claro que han sido ellos que han cambiado las balas por Lacasitos , no? Además, está el asunto de los “perros”, los mostrencos cuadrúpedos esos que supuestamente son los sabuesos del predator team, encargados de ¿rastrear? ¿acojonar? ¿diezmar? a los humanos. Parece que los depredadores se han amariconado/atrofiado un poquito en esta nueva entrega…

Encima, al cabo de una hora de vagabundear por la selva se encuentran con este elemento:

Lawrence Fishburne encarna a un superviviente perteneciente a una remesa anterior de abducidos, que se ha vuelto majareta (habla solo) tras meses de survival horror en la selva del mundo Predator. Afortunadamente, el largo período de privaciones, al parecer, no ha afectado a su alimentación, y ha podido proveerse de una buena dosis de hidratos de carbono, como atestigua su pícnica figura. El cómo un gordo, que seguramente no puede subir dos tramos de escaleras corriendo sin sufrir un infarto de miocardio y sin pizca de desarrollo muscular en su fofo cuerpo, ha sobrevivido durante meses en un planeta lleno de monstruos hostiles y ha conseguido matar a dos de ellos (según él) es un misterio.

“Es que no os he dicho como maté a los dos depredadores… podréis hacerles la autopsia cuando los haya cagado, jar, jar, jar…”

El barrigudo les cuenta más o menos a los descastados de qué va el rollo, (algo que ya han deducido ellos solitos a estas alturas de la peli, y que a fin de cuentas no es tan difícil). Parece que hay dos clases de depredadores, unos más grandes que otros (aunque esto luego no se aprecia y/o no importa un carajo) y que están en una especie de coto de caza, y blablabla… lo verdaderamente importante de este encuentro, es que el tío guarda en el cubil en el que vive una katana de puta madre del año del carajo, para que el japo yakuza pueda cogerla y luego enfrentarse en duelo mortal a uno de los depredadores, mientras deja que el resto del grupo escape, en una copia exacta de la escena del indio en la primera peli, tema de Alan Silvestri específico incluido. Al menos hay un elemento de la mitología de la saga que respetan a rajatabla: las minorías étnicas tienen patológica tendencia al suicidio “honorable”. Menuda mierda de elemento para respetar…

Y lo de “respetar” va entre comillas muy gordas, porque la ridícula pelea acaba con ambos contendientes muertos. Y ¿qué cojones de máscara de cibersamurai de mierda me lleva el depredador? Parece un monstruo de los que salen en la serie de los ‘Power Rangers’ y siempre acaban recibiendo una humillante paliza. No me extraña que la pelea acabe en doble K.O…

Pero aún queda una sorpresa acojonante. El doctorcito especialista en plantas venenosas letales que se guardó un escalpelo untado en veneno paralizante y que misteriosamente fue recolectado junto con el resto de asesinos del grupo, de pronto descubrimos que es … ¡¡¡¡un peligroso psicópata asesino!!!!  Nos lo demuestra poniendo los caretos de Eddie Brock que ya hicieron nuestras delicias en “Spiderman 3”.

“Uno del censo quiso hacerme una encuesta. Me comí su hígado acompañado de habas y un buen Chianti…¡fsfslfsfsfsrrrggg…!

“¡Uy sí, sorpresón de la muerte!”, dirán algunos con ironía. Pues mira tú que sí que es una sorpresa, porque resulta que el tío está “conchabado” con los predators y le mola matar a sus congéneres y vivir en esa selva de mierda. Ahora resulta que los depredadores son unos putos tramposos que ya sudan de su cultura de la caza y de los trofeos, y tiran de humanos traidores cuando la cagan porque son idiotas. ¡Toma ya!

Pero no todos los depredadores son unos mierdas, por el camino los descastados se encontrarán con un pobrecito depredador atado a un poste (al parecer sus compañeros le hacen bullying ¿?). Más adelante en el clímax final, el descastado narizotas liberará a este depredador y, como favor con favor se paga, él aceptará llevarles a la Tierra de nuevo en su nave espacial (¡mira qué bien!), aunque el plan se va por el cagadero cuando el depredador malote jefe revienta la nave con su mando a distancia universal de muñeca (el mejor momento de la película, cómo me reí, dios) y le arranca la cabeza al depredador enrollao, por ser un judas para con sus congéneres. Pero el mensaje es lo que cuenta: “los depredadores también pueden ser tus amigos” ¡claro que sí!

Parece una fiera pero en realidad es súper majo…

 TODO ESTO TIENE UNA EXPLICACIÓN…

Recapitulemos: ametralladoras que disparan escupitajos, “sabuesos”, un gordo que se carga a dos depredadores él solito, un súdbito de los depredadores infiltrado en el grupo de humanos… Esto sólo nos puede llevar a una conclusión lógica: El planeta en el que se desarrolla la historia es en realidad…¡EL PATIO DE UN COLEGIO ESPECIAL PARA DEPREDADORES SUBNORMALES COMO WOLF!

Su enorme afán de superación le permitió cumplir su sueño: la creación de un centro de recreo y estudio para todos sus amigos. 

¡¡¡Claaaaroooo!!! ¿Cómo pude pensar que habían defenestrado vilmente la mitología de la saga (una mitología más simple que un adoquín por otro lado, y que hay que ser un auténtico imbécil para no ser capaz de respetar en un guion)? Además, copia cabronamente escena tras escena de la primera película y utiliza la misma banda sonora sin ningún escrúpulo homenajea espléndidamente la primera entrega de la saga a cada momento, ¿qué más queréis? No sólo ‘Predators’ es una grán película, sino que además nos demuestra que estábamos equivocados y que ‘Alien Vs. Predator: Réquiem lo es también.

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