CRITICAS
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Vaya Par de Polis (2010)

por en 1 julio 2020
FICHA TÉCNICA
 
 

Bueno, amantes del cine de sudor y cerveza, vosotros que abomináis del cine de chicas, y os negáis a ver todas esas películas protagonizadas por actrices buenorras como estas:

“¿Qué pasa pichasflojas?” 

…argumentando que eso es de moñas y de niñatas, y en cambio os deleitáis devorando pelis de tíos duros vestidos con camisetas imperio llenas de sangre y mierda, o peor aún, tostones de tres horas donde sólo se ven gángsters con voz de cazalla dándose besos y abrazos y tiroteándose entre ellos al cuarto de hora. A todos vosotros, forofos del homoerotismo, os voy a soltar una bomba que os va a dejar llorando como las niñitas de las que tanto os burláis:

 

BRUCE WILLIS ESTÁ HECHO UNA MIERDA

Lo de ‘La Jungla 4.0’ ya fue un aviso, después vino ‘Los sustitutos’ (tranquilos, que ésta también caerá por aquí), entre ellas una serie de cameos y papeles anecdóticos más o menos brillantes, pero la sombra del declive empieza a planear cada vez más baja sobre la calva de este curtido actor. Como he dicho, ‘La jungla 4.0’ fue un aviso, y lo fue en más de un sentido. Cuando Kevin Smith empezó a modificar los diálogos de su estúpida y aburrida escena del hacker verborreico, a Willis no le gustó nada. “¿Qué coño hace este gordo? yo me largo, cuando queráis hacer la película ya me avisaréis” y otras lindezas pudieron oírse en el plató, según fuentes. Algo comprensible.

Pero tras un periodo de “negociaciones”, la cosa llegó a buen puerto (me refiero a que la peli se terminó, no que fuera buena), y por una de esas extrañas bromas del destino resulta que Bruce Willis se hizo amiguito del alma de Kevin Smith (la factura del puticlub debió ser astronómica). Como consecuencia directa de esto, Bruce Willis se prestó a protagonizar el siguiente proyecto del obeso director, una bazofia titulada ‘Cop Out’ (que originalmente iba a llamarse ‘A couple of dicks’, sutilísimo juego de palabras que paso de explicar y/o traducir), en español, ‘Vaya par de polis’ (con la coletilla “flipa con tu pipa” en el póster para acabar de parecer subnormales del 15, ¡me encanta España!).

VAYA PEDAZO DE TRUÑO

Se supone que la película es una comedia de acción de polis compañeros (concepto que creo no tener que explicar a la audiencia), o eso es lo que pone en su ficha de IMDB, que es una “comedia”. Por todos es sabido, y en esta web hay unos cuantos ejemplos, que pocas cosas hay tan irritantes como que te intenten hacer reír de forma forzada y en lugar de ello te hagan sentir vergüenza. En esto ‘Vaya par de Polis’ bate todos los récords, puesto que de aproximadamente 150 gags que debe tener el filme (más o menos un gag cada minuto y medio, sin dar la más mínima tregua) puedo aseguraros que no hay ni uno solo que haga la más puta gracia.

Añadid a eso el que cada personaje secundario que sale te dé más ganas de romperle la cara a Kevin Smith que el anterior, y que inconscientemente tus ojos eviten mirar la cara de  Bruce Willis para no morirte de vergüenza ajena al ver su inocultable expresión de “Dios mío ¿qué cojones hago yo en esta mierda”. Chicos, aquí tenemos la revelación mierdera del año, una auténtica basura con momentos a la altura de las más coprofílicas spoof-movies.

 Si es que se lo gana a pulso. Por si aún no le detestaba lo suficiente por dirigir esta puta mierda, me pongo a buscar fotos suyas para incluirlas en la crítica y me encuentro esto…

Cierto es que Kevin Smith últimamente mostraba signos de agotamiento (‘Zack And Miri’ me pareció que tenía algún que otro momento brillante pero en general era mediocre y olvidable; de ‘Jersey Girl’ ya ni hablo) y parecía una buena idea delegar la escritura del guion en otras personas, pero aceptando dirigir un libreto tan vergonzoso y putrefacto ha demostrado que a estas alturas de su vida y forrado de pasta, ya le importa tres cojones la calidad de lo que filme. Ha caído hasta el fondo del hediondo pozo de los directores-puta, que cobran el cheque y se lavan las manos.

 

VAYA PAR DE DESGRACIADOS

‘Vaya par de polis’ tiene por protagonistas a nuestro amigo el calvo de la pistola y las palabrotas y al negro gracioso de mierda menos gracioso y más “de mierda” que se ha podido ver jamás, llamado Tracy Morgan. Al ver su cara es evidente que durante la filmación Bruce Willis sufría en silencio las almorranas, mientras suspiraba por aquellos tiempos felices en que tiraba desde la azotea de un rascacielos a Severus Snape; e intentaba hacer las menos tomas posibles para que el rodaje terminara pronto.

El mejor favor que le puedo hacer a Bruce Willis como agradecimiento por los buenos ratos que me ha hecho pasar con su tiros y sus fantasmadas es no sacar ninguna foto suya en la crítica, así que en su lugar os pongo una foto de Katy Perry, que es una persona que le cae bien a todo el mundo, y además así el artículo luce más.

Si hay que concederle un único acierto a la película es que el co-protagonista está exactamente a la altura del guion: es una mierda de actor que te cagas, y como cómico es aún peor. En cuanto aparece en pantalla las ganas de suicidarte/matar a alguien, preferentemente afroamericano, están garantizadas. Los nauseabundos diálogos de la película le sacan el máximo partido a sus caretos, muecas e irritantes patochadas, asegurando la vergüenza y el bochorno a los espectadores más curtidos.

Además, parece que uno de los recursos “humorísticos” de este tipo es babear como el perro de ‘Socios y sabuesos’ cuando grita o acaba de hacer algún esfuerzo físico como correr o luchar (o más bien debería decir “recibir hostias”). En varios momentos suelta chorretones de saliva mientras resuella y gimotea dando asco además de vergüenza. Es para cagar agüilla.

Pero como dije antes, el resto de secundarios no se queda atrás. El reparto cuenta con, por ejemplo, Jason Lee, al que cada vez que exhibe su sonrisa de Isabel Pantoja enseñando los dientes, dan ganas de quemar con gasolina su casa con toda su familia dentro:

Joder qué asco, qué ganas de matar. A esta foto le falta algo…

 ¡Ajá, esto está mejor!

O el siempre odioso Stifler (su nombre real es irrelevante, para mí esta “persona” se llama y se llamará Stifler para siempre jamás), al que no es necesario presentar ya que nos traumatizó a todos con la escena más asquerosa de la historia del cine comercial:

“Joder, aún no he acabado de digerir aquella mierda que me comí y y ya me estoy zampando otra, ¡gracias por ofrecerme esta porquería de papel, Kevin Smith!”

Stifler esta vez no deglute ningún excremento (más bien el excremento le rodea, como al resto de actores), sino que se limita a cumplir su función de personaje “cómico” de mal gusto y asesinable como siempre. Vamos, que Stifler hace de Stifler, tal y como probablemente estipulaba en su contrato. ¿O acaso esperabais que hiciera otra cosa?

 

VAYA BASURA DE ESCENAS

A continuación, paso a reventaros las peores escenas.

“Olmaje” 

Ya sabéis que las películas de Kevin Smith están repletas de guiños y homenajes cinéfilos. Los macacos guionistas asalariados quisieron respetar esto, de forma sutil y delicada, con la siguiente escena al principio del filme (AVISO: Son casi cinco minutos de vergüenza extrema, si notáis palpitaciones cardíacas, dificultad al respirar o temblores nerviosos PULSAD INMEDIATAMENTE EL BOTÓN DE  PAUSA) :

¿Olmaje? ¿se supone que esa estupidez ha de hacernos gracia? Y ¿los dobladores, en qué cojones piensan? ¿se cargan los chistes buenos (y no digo que aquí los haya, hablo en general, que últimamente hay doblajes de comedias que son para pegarse un tiro) y los malos los respetan e incluso los empeoran?  En fin, a partir de aquí ya se dejan de “guiños” (gracias a dios) y  empiezan con los chistes de pedos y culos, o de pollas y tetas según la ocasión. El caso es soltar tantas palabrotas como sea gramaticalmente posible. Esa es, a parte de ver al negro haciendo el subnormal, la base del humor de esta película, como veréis en las siguientes escenas.

 

Despedidos

Tras conseguir que confiese el detenido a base de matarlo de vergüenza como acabáis de ver, los dos compañeros intentan tenderle una trampa al que le suministra la droga. El negro se disfraza de teléfono móvil gigante y Bruce Willis hace fotos desde el coche. Pero el camello se cosca de la situación, ametralla al soplón y huye. Willis y su compañero subnormal le persiguen haciendo el ridículo por toda la ciudad, pero se les escapa. Lógicamente, su jefe no está muy contento, ya que han jodido una operación encubierta que llevaba en marcha más de un mes. Así que decide apartarlos del caso suspendiéndoles temporalmente de empleo y sueldo por su ineptitud. Por supuesto, en todo momento el negro lleva su disfraz de móvil, como si no pudiera quitárselo, o más bien como si se sintiera a gusto avergonzando a los que están a su alrededor, que paradójicamente parecen no advertir el ridículo atuendo.

 

“Ah, coño, que vas disfrazado de móvil, pues no me había dado cuenta”. (Sí, he puesto una foto de Bruce Willis, me importa un carajo su dignidad. Lo de antes era sólo una excusa para poner una foto de Katy Perry).

Cuando el jefe acaba de echarles la bronca, aparecen los dos agentes que dirigían la operación antidroga y empiezan a cagarse en ellos (cagarse dialécticamente; no, por suerte aún no se ha llegado a según qué extremos en este tipo de bazofias, aunque no sé qué es peor). Nuestros protagonistas se los quitan de encima con un diálogo lleno de palabrotas, tan desternillante como un orfanato de Chernobyl:

Uh, los infollables, que guasa, me meo y me cago encima de risa… en fin, sin comentarios.

Con los dos polis ya en la puta calle, el argumento se divide en dos tramas entremezcladas. Por un lado están los narcotraficantes reguetoneros a los que hay que detener y por el otro, Bruce Willis intenta recuperar un cromo de béisbol de coleccionista para venderlo y sacar un pastizal con el que pagar la boda de su hija (intepretada por Michelle Trachtenberg, la protagonista de la película con el peor título en español de la historia), y darle en las narices al odioso novio/marido de su ex-mujer (Jason Lee dando asco con su característica sonrisa de equino), que alardea de limpiarse el culo con billetes de 500 dólares.

Las dos tramas se mezclan en el momento en que el cromo cae en manos del boss de los narcos y lo utiliza para chantajear a Willis y obligarle a recuperar un Mercedes Benz que le han robado, mientras él va con sus secuaces ejecutando camellos por los rincones más mugrientos de la ciudad.  El cromo se lo roban a Bruce Willis dos atracadores armados con tasers cuando está a punto de venderlo en la tienda de antigüedades. Por supuesto, el negro está fuera, hablando por teléfono y no se entera de una mierda de lo que pasa delante de sus narices hasta que es demasiado tarde. Un rato después consiguen rastrear la pista de uno de los atracadores gracias a un tatuaje que lleva en el brazo. Los protagonistas se enteran de que esa noche va a saquear una casa de la playa y deciden vigilarla para cazarlo. Cuando aparece el atracador saltando por el tejado en plan ninja, lo primero que hace es entrar en el lavabo de la casa y ponerse a cagar (¿?), lo que da pie al negro para que se tire medio minuto hablando de excrementos y culos:

Stifler time!

Cuando capturan al interfecto y se lo llevan en el coche para interrogarlo, ya os podéis imaginar lo que pasa: el negro baboso y Stifler juntos en el mismo vehículo, y Bruce Willis intentando no descomponerse en el asiento de puta humillación. Atención, chistes sobre mierda, chistes guarros, caretos y frases irritantes, todo junto. El siguiente vídeo es un concentrado de repugnancia apoteósica, y por supuesto, huelga decirlo, no hace la más puta gracia:

¿Quién puede darle un puñetazo en los huevos a un niño?

Vale, vale, ya llevo cuatro vídeos, ya paro… bueno no, os pongo uno más. Tras torturar a Stifler, se enteran de que el cromo lo tiene el boss de los narcotraficantes, a quien el departamento de policía perseguía desde el principio de la peli (vivan los deux ex-machina de mierda esos), así que van a hacerle una visita. Ante la superioridad numérica de los dealers, los dos polis deciden hacer un trato: el cromo a cambio del Mercedes Benz robado. El siguiente paso es localizar el vehículo, y lo hacen interrogando al mayor robacoches de la ciudad, que resulta ser un niño de 11 años raquítico y asqueroso que dice más palabrotas que yo:

Qué divertido y qué chistoso es poner a un crío a soltar mierda por la boca y dar patadas en los huevos ¿verdad? Luego censuran la aparición de Katy Perry en ‘Barrio Sésamo’ por llevar demasiado escote, hijos de puta (sí, estoy que no cago con Katy Perry, ¿qué pasa? ¿algún problema?)…

Bueno, cuando finalmente localizan el Mercedes robado, en el maletero del mismo encuentran a una prostituta brasileña (Ana de la Reguera, la actriz mexicana esa que se parece un huevo a Paz Vega y hacía de monja en Nacho Libre) en paños menores y medio histérica, a la que el jefe de los narcos quiere silenciar (efectivamente, lo que quería recuperar no era el coche en sí, sino la pilingui que iba en el maletero, ¡oh, giro argumental que te rompe el cuello de la sorpresa!) porque ha sido testigo de un crimen o algo:

Como la chica lo único que sabe decir en inglés es “hola” (ojo, que verla decir “hola” cuando se despide es el chiste del año), ni que decir tiene que es el perfecto florero y absolutamente inútil para el desarrollo de la trama. La foto es de una revista, no perdáis el culo en descargar la peli que no se despelota, no…

Y chicos, aquí se acaba el argumento a grandes rasgos. Después de esto vienen algunas persecuciones, tiroteos, el enfrentamiento final, subnormaladas del negro, le pegan un tiro al malo, y como consecuencia de esto, POR SUPUESTO, el cromo se va a la porra, la hija de Willis se casa con el dinero de Jason Lee pero a Willis le resbala porque es muy macho, más subnormaladas del negro etc, etc…  vamos, que ya os lo sabéis antes de que os lo explique, así que os lo voy a ahorrar, compasivo que es uno.

 

VAYA PAR DE HOSTIAS LE DABA A KEVIN SMITH

“Qué vergüenza, qué basura, QUÉ MIERDA, POR DIOS”. Esas son las palabras que pronuncié en voz alta cuando terminé de ver ‘Vaya par de Polis’. Releo esta crítica y me doy cuenta de que realmente comento pocas cosas y además me reitero en las que digo… ¡Y ES QUE LA PELÍCULA ES TODO EL RATO LO PUTO MISMO, JODER! El negro en modo verborrea incesante soltando chuminadas SIN PUTA GRACIA, Bruce Willis humillado, el mismo gag mugriento repetido varias veces y viene a ser que todo personaje de reparto que aparece dice más palabrotas que el anterior, y chistes gratuitos hasta rayar en el absurdo y sin el más mínimo ingenio.

Ni siquiera el argumento es gran cosa, pero es que, aunque lo fuera, que una supuesta comedia dirigida por un director y además guionista DE COMEDIAS sea tan nefasta, tan zafia y tan vergonzosa es intolerable. Poco importa que el aspecto técnico sea más o menos decente, la película es absolutamente insoportable. Seguramente a Kevin Smith le pasaron el guion envuelto en billetes, le echó un vistazo a dos o tres páginas mientras zampaba a dos carrillos, leyó un “fuck” y un “shit” cada cuatro palabras y dijo “vale vale, esto es de mi estilo, muy bien chicos”, sin importarle lo más mínimo que, a parte de palabrotas, no había más que mierda en aquel libreto. ¿Qué mas da? él ya tenía su mantecoso culo bien untadito con dinero.

Termino diciendo que, después de esta desagradable experiencia que no recomiendo a nadie (“y a buenas horas llega la recomendación, cabronazo“, me diréis, ahora que os habéis tragado lo peorcito de la película en los vídeos), empiezo a sospechar que a Kevin Smith no lo echaron de un avión por gordo, sino porque la jefa de las azafatas seguramente había visto esta bazofia inmunda antes y al verle embarcar dijo “¡Quiero a esta puta foca fuera de mi puto avión!”.

“Normal, yo también lo haría”

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